La afirmación de VOX de que el sistema de pensiones está quebrado e insostenible no es un simple diagnóstico, sino el primer paso de una hoja de ruta para privatizar las pensiones y convertir la vejez en un negocio. Así lo denuncia un análisis crítico que señala a la derecha española por allanar el terreno con mentiras mientras oculta sus verdaderas intenciones. El debate sobre la privatización de las pensiones vuelve al centro político tras las declaraciones de Figaredo, de VOX, quien calificó el sistema como insostenible.
Una estrategia disfrazada de análisis
El texto sostiene que la derecha no se esconde: dice claramente lo que piensa. Y lo más llamativo, añade, es que haya trabajadores y autónomos dispuestos a votar a quienes, si logran sus objetivos, los condenarán a una vejez miserable. La crítica se extiende a PP y VOX, a los que acusa de querer destruir lo poco que queda del Estado del bienestar y de la justicia social en España.
Las palabras se contradicen con los hechos, según el análisis. La derecha lanza bulos a diario, pero entre tanta mentira también suelta verdades: lo que de verdad piensa. Sus votos en el Parlamento lo demuestran. Votaron contra la subida del salario mínimo, y en un país con un paro elevado su solución es el despido libre y gratuito. Mientras la Unión Europea advierte de que despedir en España es demasiado barato, la derecha española considera que el trabajador sigue demasiado protegido.
Las votaciones que desmienten el discurso
El análisis insta a mirar las votaciones, no las palabras. El 2 de octubre cayeron los decretos de vivienda: el primero con 172 votos a favor y 178 en contra; el segundo con 166 a favor y 184 en contra. PP, VOX y Junts votaron en contra. El 27 de enero cayó el decreto ómnibus del escudo social con 179 votos en contra: PP, VOX y Junts. El 10 de septiembre de 2025, la jornada de 37,5 horas fue vetada por 178 votos frente a 170: otra vez PP, VOX y Junts. En la reforma de la dependencia, PP y VOX votaron en contra en comisión, donde el dictamen salió adelante por 20 a 17. En una proposición de Podemos sobre la Ley de Familias, en septiembre, hubo 177 votos en contra, 147 abstenciones y 19 a favor.
El texto reconoce matices: en el Pleno de la dependencia del 14 de julio, el PP se abstuvo (137 abstenciones) y solo VOX votó en contra (33), con 179 a favor. El PP también se abstuvo en las ayudas al transporte y votó a favor de la subida salarial a los funcionarios, donde VOX fue el único voto en contra. Pero cuando se trata de frenar la vivienda, el escudo social o la reducción de jornada, ahí están juntos y en la misma fila.
La hipocresía de quienes nunca han cogido una pala
El análisis arremete contra los mismos que dicen que los trabajadores enfermos se quejan de vicio. En Galicia, Rueda quiere dar incentivos a los médicos que den menos bajas y más altas. Y esto lo dice el partido de Feijóo, que se cogió una baja en plena campaña electoral por un pinzamiento en la espalda. Gente que lleva media vida viviendo de la política, que no sabe lo que es trabajar de verdad, dice que hay que trabajar enfermos y que, si el cuerpo ya no sirve, se es una carga.
Sin sanidad pública, cualquiera puede arruinarse. Muchos trabajadores con buenos salarios, si tuviesen un cáncer, no podrían pagar el tratamiento. Ni vendiendo el piso, como pasa en Estados Unidos. Y cuando hablan de la mochila austriaca, con el aplauso de sindicatos del sistema, o dicen que se cobra demasiado cuando ya no se llega a fin de mes, hay que recordar quién gana con todo eso.
Un Gobierno que no es de izquierdas, pero lo que viene es peor
El autor se declara de izquierdas y nunca ha votado al PSOE ni a Sumar. Critica que este Gobierno, que se dice el más progresista de la historia, no ha hecho lo que tenía que hacer porque no es de izquierdas. Maquillaje y parches: la reforma laboral no se derogó, la ley mordaza sigue ahí, los salarios siguen siendo insuficientes, el despido sigue siendo barato, la Inspección sigue sin inspectores ni dureza con las empresas que incumplen. Y el INSS, que lo mide todo como un negocio, solo da incapacidades a quien está prácticamente muerto. PSOE y Sumar forman parte del mismo sistema que PP y VOX y defienden, de distinta manera, los intereses de los mismos amos.
Pero lo que proponen PP y VOX es un desastre para la inmensa mayoría. Desmontarlo todo para volver a montar algo de justicia social llevará décadas, si se consigue, y costará sangre, sudor y lágrimas. La solución a algo que no funciona no puede ser romperlo del todo. Si estás al borde del precipicio, no te tiras. Eso no es una solución, es un suicidio colectivo, como el de Argentina con Milei. PP y VOX son las herramientas de los señoritos, de los oligarcas, de los fondos buitre y de los especuladores: los que encarecen la vivienda, los que impiden que haya vivienda pública y banca pública porque eso les quita el negocio.
Su único idioma es el dinero. Da igual que la derecha hable en catalán, en gallego, en euskera o en castellano. No importa en qué idioma hable, porque su único idioma es el dinero y su único objetivo es defender los intereses de quienes lo tienen. Y por mucho que se tengan dos o tres pisos o dos coches, no se es el multimillonario. Tener dos vacas y un monte no hace terrateniente. Los multimillonarios cuyos intereses defienden son otros. Cuando se vota al mismo partido que vota y financia esta gente, el equivocado es el votante, no ellos.
El análisis concluye con un llamado a la reflexión sobre las consecuencias de apoyar a quienes, con sus políticas, amenazan el sistema público de pensiones y el Estado del bienestar.
