Alt-Un pato devuelve la sonrisa a una golden retriever con epilepsia

Un pato devuelve la sonrisa a una golden retriever con epilepsia

Un pato devuelve la sonrisa a una golden retriever con epilepsia

La historia de Barley, una golden retriever de 7 años, y Louie, un pato, ha dado la vuelta al mundo. La perra, que había perdido su vivacidad tras iniciar un tratamiento contra la epilepsia, volvió a sonreír gracias a la inesperada amistad con el ave. La familia Cannarelli, de Brookhaven, en Long Island (Nueva York), ha compartido su experiencia en redes sociales, donde ha conquistado a millones de personas.

Una perra apagada por la medicación

Todo comenzó en febrero de 2024, cuando Barley empezó a sufrir crisis epilépticas. Los veterinarios le diagnosticaron epilepsia y le recetaron una terapia que logró detener las convulsiones. Sin embargo, el tratamiento pareció apagar también su personalidad.

«Ha perdido su vivacidad, su divertimento, su energía», contó Tori Cannarelli a medios estadounidenses. «Era siempre estaba dormida o abatida. Fue desgarrador: perdió su chispa, su “goldenness”».

La familia pensaba que aquella situación sería la nueva normalidad. «Pensábamos: oh, vaya, este medicamento debemos dárselo por el resto de su vida», explicó Justin Cannarelli. «Así que será así».

La llegada de Louie

La vida de Barley cambió en mayo de 2024, cuando Justin vio en Facebook un mensaje de una maestra de primaria que buscaba hogar para dos patitos nacidos en su clase. La idea era llevarlos a casa solo por el fin de semana y luego trasladarlos al garden center que gestiona Justin.

Pero uno de los patitos murió durante la primera noche. El otro, un pequeño American Pekin, se quedó con la familia y lo llamaron Louie. Cuando el patito y la perra se conocieron, la conexión fue inmediata.

«Se enamoraron el uno del otro al instante», relató Tori. «Fue lo más extraño».

Una amistad que devolvió la alegría

Desde entonces, Barley y Louie se han vuelto inseparables. El pato busca a la perra, le picotea el pelo y la sigue a todas partes. Barley lo persigue, juega con él y a veces se revuelcan juntos. La perra volvió a mover la cola, a jugar y a sonreír.

«Empezó a sonreír de nuevo, a mover la cola, a tener personalidad», afirmó Tori. La familia no sabe explicar exactamente qué cambió, pero lo ha visto con sus propios ojos.

El veterinario les dijo que los cambios de comportamiento pueden ocurrir cuando los perros inician un tratamiento contra la epilepsia. Pero para Cameron, el hijo de la familia, la explicación es más simple: «Quería ser amiga de Louie y estar mucho con él, así que de alguna manera alargó su alegría y se adaptó a él».

Una historia que conquista las redes

Tori empezó a compartir fotos y vídeos de la pareja con sus compañeros de trabajo, y estos le sugirieron abrir una cuenta dedicada. En agosto de 2024 nació el perfil de Instagram Duck and a Dog. Durante casi dos años tuvo un seguimiento moderado, pero en los últimos meses algunos vídeos han alcanzado millones de visualizaciones.

«Estoy completamente asombrada», dijo Tori. La familia explica en su web: «No habríamos imaginado que gente de todo el mundo se enamoraría de Barley y Louie igual que nosotros. Lo que empezó como una cuenta divertida para amigos se ha convertido en una comunidad de personas que necesitaban algo positivo por lo que sonreír».

Una familia más numerosa

La familia Cannarelli ha crecido con la llegada de Moo, un conejo doméstico, anunciado en redes el 1 de agosto. «La familia se ha vuelto un poco más peluda», escribieron. Louie, que llegó de forma provisional, se ha convertido en un miembro más. «No es algo que pensara que entraría en mi futuro, pero ahora que está aquí, lo quiero de verdad», confesó Tori. «Está incluso en nuestra tarjeta de Navidad».

Por Redacción Tus Noticias Today

Ver noticia original