Alt-Turistas sin permiso saturan el mirador de los astrónomos en Mallorca

Turistas sin permiso saturan el mirador de los astrónomos en Mallorca

Turistas sin permiso saturan el mirador de los astrónomos en Mallorca

El mirador de Es Grau, reservado por el Observatorio Astronómico de Mallorca para observar el eclipse solar, fue invadido por turistas sin permiso. A pesar de las restricciones, cientos de visitantes extranjeros ocuparon el espacio, impidiendo a los astrónomos trabajar con normalidad. La saturación turística marcó el evento, aunque los asistentes lograron disfrutar del fenómeno.

El director del Observatorio Astronómico de Mallorca, Amado Carbonell, caminaba angustiado tras un intenso año de preparación. Habían solicitado acreditaciones y reservado de forma exclusiva el Mirador des Grau, junto al restaurante del mismo nombre en la carretera de la Serra entre Andratx y Estellencs. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban.

La Guardia Civil cerró el acceso a la vía que serpentea las faldas de Tramuntana hacia las 10 de la mañana, pero los miembros de la asociación astronómica no previeron que el mismo deseo de ver el eclipse solar total provocaría que centenares de turistas extranjeros hicieran cualquier cosa por estar ahí.

Visitantes inesperados

Xavier, Vincent y Jona, tres veinteañeros de Múnich, pasaron antes del cierre con su furgoneta de alquiler con el propósito de instalarse cerca de una atalaya, sin saber que forma parte de una finca privada. Iván y Dani, a las 15.30 horas, con el termómetro marcando 33 grados, se dirigían a pie por la Ma-10 para ver el eclipse desde una cala.

Durante el camino hacia el mirador, un joven francés explicó que Google Maps le mandó pasar por un estrecho camino de montaña y una de las ruedas de su furgoneta pinchó. «¿Tenéis un compresor?», preguntó simpático. Ante la negativa, respondió sin desánimo que bajaría caminando tres kilómetros hasta el pueblo y que volvería. El chaval, a pesar de todo, llegó al mirador.

«Pensábamos que iríamos a un lugar reservado solo para científicos donde poder tomar datos, no a un sitio de ambiente playero», confesó Helena Ruiz, una de las voluntarias que colabora con la entidad. El espacio del mirador que pensaban usar de forma exclusiva estaba lleno de visitantes inesperados, incluso en la parte que da al acantilado. Algunos habían pasado la noche dentro del coche o acampados por la zona para asegurarse un rincón.

«Llegamos primero», respondían muchos cuando se les reprochaba que no tenían permiso. La policía, no obstante, se limitaba a mantener despejada la carretera, evitando que hubiera vehículos mal aparcados.

Un poblado improvisado

Cuando los astrónomos mallorquines llegaron al mirador pasado el mediodía, los dos únicos aparcamientos estaban completos y ya había muchos trípodes montados junto a los muros de pedra en sec. «La gente es maja, hablas con ellos y hay buen ambiente, pero es chocante», añadió Ruiz, que iba acompañada de su marido y su hijo.

«Estamos alucinados con la cantidad de gente que hay aquí. Pensábamos que estaríamos solos y que solamente habría el grupo de astrónomos en el mirador», aseguró Wendy Van Eyck, organizadora de eventos en el restaurante Es Grau, que forma parte de Essència Mediterrània, del grupo Can Calco Hotels. Hace tres años que una empresa de viajes reservó el privilegiado local para que 250 norteamericanos pudieran pasar el día allí, ver el eclipse y cenar.

La sensación al pasear por la zona circundante era la de estar en un poblado improvisado. Algunos hacían la siesta bajo un ullastre mientras otros se refugiaban bajo sombrillas o incluso dentro del coche con el aire acondicionado en marcha viendo una serie en su tablet. Toda esta gente, según los planes del Govern, no debería estar allí.

«Nos dijeron que no podían venir familiares ni amigos, solo socios… y ya ves. Mi madre lleva un enfado tremendo», comentó el pobre Amado Carbonell mientras atendía a un pequeño grupo de astrónomos extranjeros que habían invitado y que tampoco encontraban el espacio que esperaban tener.

El eclipse, a pesar de todo

El que la hace, la paga, como suelen decir. En este caso, el que lo hace bien, también. Las dificultades para que los residentes de Mallorca vieran este fenómeno natural histórico fueron muy criticadas, pero ni los residentes que se habían molestado en tramitar permisos y solicitar un espacio reservado lo disfrutaron como preveían. Apenas pudieron montar los equipos que traían, y el que instaló un veterano astrónomo dejó de funcionar justo al inicio del eclipse. Otro capricho del universo. Por suerte, pudieron enviar la señal en directo a IB3 Televisió.

La saturación del mirador podría haber sido mucho peor, y a pesar de todos los contratiempos, todos disfrutaron del esperado momento. «Con masificación turística, pero lo estamos disfrutando», afirmó aliviado Amado Carbonell durante la cuenta atrás para el eclipse total. La luz anaranjada se fue diluyendo a medida que la Luna ocultaba el Sol. Las cigarras dejaron de sonar y la temperatura descendió ligeramente.

Una norteamericana, emocionada, se volvió hacia su marido, le tomó la mano y le lanzó un tierno I love you. Cuatro guardias civiles también observaron el evento entre la multitud. Muchos se dejaron llevar por el momento y olvidaron el móvil. Entre ellos también estaba Agustín ‘El Casta’, vinculado a la asociación astronómica desde que impulsara que un asteroide lleve el nombre del humorista. «No lo olvidaré nunca. No sabía dónde venía, pero esto quedará grabado en la retina y la memoria», aseguró serio, sin bromear.

Por Redacción Tus Noticias Today

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