
Telurio y soberanía: la disputa hispano-marroquí por los recursos submarinos
La disputa entre España y Marruecos por los recursos submarinos del Atlántico se ha convertido en una crisis geoestratégica de primer orden. El hallazgo de un gran yacimiento de telurio y cobalto en el monte Tropic, una elevación submarina al suroeste de Canarias, ha desplazado el conflicto hacia la seguridad económica y la soberanía sobre el lecho marino. La delimitación de la plataforma continental entre el archipiélago canario y la fachada atlántica africana es el núcleo de la controversia.
El monte Tropic alberga el mayor yacimiento de telurio, cobalto y minerales estratégicos encontrado hasta la fecha, recursos esenciales para la transición energética y la autonomía tecnológica europea. Este descubrimiento, hecho público en 2017, transformó la disputa, que antes se centraba en la pesca y la delimitación de zonas económicas exclusivas, en un caso de seguridad económica y soberanía. La competencia por el control del subsuelo marino se superpone ahora a las tensiones territoriales preexistentes.
Desde el punto de vista jurídico, España sostiene el principio de equidistancia, reforzado por la prolongación natural del archipiélago canario. Marruecos, por su parte, apela al principio de equidad y cuestiona el peso jurídico de los archipiélagos frente a las masas continentales. Rabat ha adoptado una estrategia de hechos consumados, aprobando legislación interna que incorpora las aguas del Sáhara Occidental a su jurisdicción, lo que añade complejidad al contencioso.
Antecedentes y evolución del conflicto
La disputa se remonta a la década de 1970, cuando Marruecos promulgó decretos fijando sus líneas de base con excesos territoriales. En 1980, Marruecos aprobó una ley que establecía su Zona Económica Exclusiva de 200 millas, y en 1981 introdujo el principio de equidad como criterio de delimitación. España, por su parte, ratificó la CONVEMAR en 1997 y presentó en 2014 su solicitud para ampliar su plataforma continental al oeste de Canarias, reclamando 296.500 km² adicionales que incluyen el monte Tropic.
El descubrimiento del yacimiento en 2017 y el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020 reforzaron la posición de Rabat. El giro diplomático español de 2022, con el respaldo al plan de autonomía marroquí, inauguró una nueva fase de asociación estratégica, pero sin resolver las tensiones de fondo. La Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC) no puede pronunciarse sobre áreas en disputa, lo que mantiene el contencioso en un bloqueo técnico.
Estado actual y perspectivas
En la actualidad, ambos Estados operan bajo una delimitación funcional de facto, basada en una mediana provisional entre Fuerteventura y Tarfaya, pero sin un acuerdo jurídico formal. La explotación de los recursos permanece aplazada por las limitaciones técnicas de la minería profunda, configurando una "frontera virtual" que actúa como mecanismo de contención temporal. La resolución definitiva se estima lejana, con la solicitud española en el puesto 77º de la lista de la CLPC, lo que sitúa una posible resolución a mediados de siglo.
Marruecos ha reforzado sus capacidades técnicas con la adquisición del buque oceanográfico Al Hassan Al-Marrakchi en 2024, mientras que España mantiene una ventaja investigadora gracias a campañas como DRAGO 0511. La creciente relevancia estratégica de los recursos submarinos se inscribe en un contexto global de competencia por materias primas críticas, especialmente para la UE, que busca reducir su dependencia de terceros países. La disputa sigue siendo una cuestión abierta, con riesgos de escalada si Marruecos consolida su estrategia de hechos consumados o si la tecnología de minería submarina avanza más rápido de lo previsto.
Por Redacción Tus Noticias Today
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