En una entrevista concedida en 1936 al periodista estadounidense Roy Howard, el líder soviético Iósif Stalin advirtió que el mundo se enfrentaba a dos focos principales de peligro de guerra: uno en Extremo Oriente, impulsado por Japón, y otro en Europa, centrado en Alemania. Stalin también defendió la nueva Constitución de la URSS como la más democrática del mundo y rechazó las acusaciones de que la Unión Soviética pretendía exportar la revolución.
Dos focos de conflicto
Stalin identificó a Japón como el foco más activo en ese momento, debido a sus amenazas contra otros Estados y su concentración de tropas cerca de la frontera con la República Popular de Mongolia. Advirtió que si Japón atacaba a Mongolia, la URSS intervendría para defenderla, como ya lo había hecho en 1921. Respecto a Europa, mencionó a Alemania como el otro foco de peligro, y criticó las declaraciones pacifistas de Hitler, que consideraba llenas de amenazas veladas contra Francia y la Unión Soviética.
Sobre las causas de la guerra, Stalin fue claro: "En el capitalismo", respondió, explicando que los fenómenos imperialistas y anexionistas llevan a los Estados a buscar un nuevo reparto del mundo, tal como ocurrió en la Primera Guerra Mundial.
La Constitución soviética y la democracia
Stalin anunció que la nueva Constitución soviética se aprobaría a finales de ese año y establecería elecciones generales, iguales, directas y secretas. Aunque solo existiría un partido, el Comunista, Stalin argumentó que no había clases antagónicas en la URSS, por lo que no había necesidad de múltiples partidos. Además, señaló que diversas organizaciones sociales podrían presentar candidatos, y que la lucha electoral sería reñida, centrada en problemas prácticos como la vivienda, la educación y la eficiencia administrativa.
"Nuestra nueva constitución soviética será, a mi juicio, la constitución más democrática de cuantas existen en el mundo", afirmó.
Libertad personal y revolución
Stalin rechazó la idea de que la URSS sacrificara las libertades personales. Sostuvo que la verdadera libertad solo existe donde no hay explotación ni desempleo, y que la sociedad socialista garantiza esa libertad real. También negó que la Unión Soviética tuviera planes de exportar la revolución: "La exportación de revoluciones es un absurdo", declaró, subrayando que cada país hace su propia revolución cuando lo considera necesario.
En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, Stalin consideró que ambos sistemas podían convivir pacíficamente y competir, pero sin transformarse el uno en el otro. La entrevista concluyó con la visión de Stalin de que la URSS estaba construyendo una sociedad socialista sin clases explotadoras, y que su nueva Constitución reflejaría ese avance.
