SMR: la revolución nuclear que no llega mientras la solar despega

Los pequeños reactores modulares (SMR) se presentaron como la gran esperanza para relanzar la energía nuclear, pero los proyectos reales avanzan mucho más despacio de lo previsto. Mientras tanto, la energía solar ha superado por primera vez a la nuclear en generación eléctrica mundial, según el World Nuclear Industry Status Report 2026. El contraste entre las promesas de los SMR y el ritmo real de despliegue marca el debate energético actual.

Promesas que se diluyen

Cuando el concepto de SMR comenzó a popularizarse, se hablaba de reactores de entre 30 y 300 MW, con ventajas en fabricación, transporte y emplazamiento. Sin embargo, muchos diseños que buscan pedidos comerciales ya superan los 300 MW, acercándose al tamaño de plantas convencionales. Esto les hace perder parte de las ventajas originales y mantiene la necesidad de infraestructuras complejas y requisitos regulatorios propios de la nuclear.

El economista energético Stephen Thomas, profesor emérito de la Universidad de Greenwich, señala que existen proyectos en desarrollo, pero no un despliegue comercial generalizado. A mediados de 2026 había 411 reactores operativos en el mundo y 73 en construcción, pero eso no implica una expansión equivalente de los SMR. La producción repetitiva de reactores idénticos, clave para reducir costes, aún no existe a gran escala.

Otro punto controvertido son los residuos: el WNISR 2026 recoge investigaciones según las cuales algunos diseños de SMR podrían generar más residuos radiactivos por unidad de electricidad que los grandes reactores actuales.

Darlington, la excepción que debe demostrar su viabilidad

El proyecto más avanzado en Occidente es el BWRX-300 de GE Vernova y Hitachi en Darlington (Canadá), desarrollado por Ontario Power Generation. La construcción de la primera unidad ya está en marcha y se espera que entre en servicio antes de que termine la década. Tendrá 300 MW y podrá suministrar electricidad a unos 300.000 hogares. El plan contempla cuatro unidades que alcanzarían 1.200 MW, con la primera conexión a la red prevista antes de finales de 2030.

Aun así, este proyecto es una excepción frente a la falta de despliegues comerciales en otros países occidentales. En Canadá, las aplicaciones inicialmente planteadas para los SMR —electricidad para la red, calor para industria pesada y suministro a comunidades remotas— se han reducido en la práctica a la conexión a la red eléctrica.

La solar acelera y la nuclear pierde peso

En 2025 se produjo un hito: la energía solar generó por primera vez más electricidad en todo el mundo que la nuclear. La producción nuclear alcanzó un récord de 2.703 TWh, pero creció solo un 1,1% respecto a 2024, mientras que la generación solar aumentó alrededor de un 30%. El crecimiento nuclear se concentró en China, donde aumentó un 7,6%; fuera de China, la producción nuclear descendió un 0,2%.

La nuclear representa ahora el 8,8% de la generación eléctrica mundial, el nivel más bajo en unos 45 años. En 1996 llegó a suponer el 17,5%. Además, la combinación de solar y eólica ya genera más del doble de electricidad que la nuclear a escala global, y el almacenamiento con baterías crece rápidamente.

A mediados de 2026, de los 73 reactores en construcción, 37 estaban en China y Rusia participaba en 29 proyectos, 22 fuera de su territorio. Durante 2025 se conectaron cuatro reactores a la red y se cerraron siete, un balance anual negativo por primera vez desde 2021. La edad media de la flota mundial ronda los 33 años.

El futuro de los SMR dependerá de que puedan demostrar que las promesas de menor coste, construcción más rápida y fabricación modular se trasladan a una industria capaz de producirlos en grandes cantidades. Mientras tanto, la solar y otras renovables siguen avanzando a un ritmo que la nuclear no ha conseguido igualar.