
Simulan el colapso de la AMOC y detectan una señal de alerta
Un estudio publicado en Science Advances ha conseguido simular el colapso de la AMOC mediante un modelo climático global y ha identificado una señal de alerta temprana basada en el transporte de agua dulce en el Atlántico Sur. Los investigadores, vinculados a la Universidad de Utrecht, observaron que la circulación oceánica puede sufrir una transición abrupta tras un debilitamiento gradual. Las observaciones actuales de esa señal muestran una evolución que podría indicar que la AMOC se acerca a un punto de inflexión.
La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) es una pieza clave del sistema climático, ya que transporta aguas cálidas y saladas desde los trópicos hacia el Atlántico Norte. Este mecanismo redistribuye energía y afecta a temperaturas, precipitaciones y nivel del mar en amplias regiones. Desde hace años, los científicos estudian si podría acercarse a un punto de no retorno.
El trabajo, firmado por René M. van Westen, Michael Kliphuis y Henk A. Dijkstra, del Instituto de Investigación Marina y Atmosférica de la Universidad de Utrecht, se publicó en febrero de 2024. Los autores utilizaron el Community Earth System Model (CESM), un modelo acoplado que representa atmósfera, océano y hielo marino. En la simulación introdujeron progresivamente agua dulce en el Atlántico Norte para observar cómo responde la AMOC al acercarse a su punto crítico.
Durante aproximadamente los primeros 1.750 años simulados, la circulación se debilitó gradualmente. Pero, una vez alcanzado el umbral crítico, la AMOC sufrió un descenso abrupto y colapsó. Los autores aclaran que la duración de la simulación no debe interpretarse como una predicción temporal, sino como un experimento para estudiar la física del proceso.
La señal de alerta: FovS
Uno de los objetivos principales era encontrar una señal física que indique si la AMOC se acerca al punto de inflexión. Los investigadores se centraron en el transporte de agua dulce en el límite sur del Atlántico, aproximadamente a los 34 grados sur, una variable conocida como FovS. En la simulación, el valor mínimo de este transporte aparece entre 10 y 40 años antes del colapso, lo que podría funcionar como una alerta temprana.
Al comparar esta señal con datos observacionales, los autores encontraron que el transporte de agua dulce en el Atlántico Sur presenta actualmente un signo negativo y una evolución compatible con una trayectoria hacia el punto crítico. Sin embargo, advierten que las series de observaciones son demasiado cortas para calcular la distancia exacta al umbral.
Consecuencias de un colapso
En la simulación, el colapso de la AMOC provoca un enfriamiento intenso en el Atlántico Norte y Europa, con ritmos superiores a 3 °C por década durante la fase más rápida. También se observa una expansión del hielo marino, cambios en las precipitaciones y un aumento del nivel del mar en la costa este de Norteamérica. Estos efectos alterarían los patrones atmosféricos y los ecosistemas a escala global.
El estudio no demuestra que el colapso sea inminente, pero refuerza la necesidad de vigilar la evolución de la AMOC. Los autores señalan que todavía existe incertidumbre sobre la distancia al punto de no retorno y que se necesitan más observaciones y modelos para confirmar la señal. Como concluyen, "si esperamos a observar el colapso directamente para aceptar que el riesgo era real, será demasiado tarde".
Por Redacción Tus Noticias Today
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