Sicilia y Malta: el puente terrestre era un archipiélago sumergido

Durante milenios, entre Sicilia y Malta no hizo falta navegar: se podía caminar. Pero lo que una expedición ítalo-maltesa acaba de descubrir en el canal de Sicilia no es la franja de tierra continua que se imaginaba, sino un archipiélago sumergido de islas, canales y lagunas. El hallazgo, del proyecto BRIDGES, obliga a reescribir la geografía de uno de los pasos marítimos más transitados del mundo.

La campaña, liderada por Maria Filomena Loreto y Emanuele Lodolo, se desarrolló a bordo del buque oceanográfico Gaia Blu del CNR entre finales de diciembre de 2025 y principios de enero de 2026. En ella participaron el Instituto de Ciencias Marinas del CNR (Cnr-Ismar), el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS) y la Universidad de Malta. El objetivo era cartografiar con alta resolución un fondo marino que, paradójicamente, apenas estaba estudiado en detalle.

Un relieve mucho más complejo

Los mapas obtenidos muestran un paisaje sumergido muy articulado: crestas alargadas y discontinuas que se extienden durante decenas de kilómetros, depresiones y cuencas protegidas que recuerdan a las lagunas costeras actuales. No se trataba, por tanto, de un corredor único, sino de un mosaico de islas y estrechos que se fue fragmentando a medida que el nivel del mar subía.

El equipo también detectó una formación irregular en el margen occidental del antiguo enlace que podría ser un arrecife de coral fósil. Si se confirma, ayudaría a entender qué tipo de ecosistema costero se desarrolló en ese territorio hoy desaparecido. Además, los instrumentos acústicos permitieron ver bajo el fondo marino y extraer muestras de sedimento con depósitos antiguos, que serán analizados y datados con radiocarbono.

El punto de máximo descenso del Mediterráneo se sitúa hace unos 22.000 años, cuando el nivel del mar era unos 120 metros más bajo que en la actualidad, según precisan los propios investigadores. En aquel momento, entre Sicilia y Malta emergió una amplia extensión de tierra que se mantuvo durante milenios.

¿Quién lo recorrió?

La pregunta más intrigante sigue sin respuesta: ¿alguien atravesó realmente ese territorio? Es plausible que los animales lo usaran para desplazarse entre ambas islas y que grupos de cazadores-recolectores sicilianos exploraran sus costas en busca de recursos. Sin embargo, no se ha encontrado ningún vestigio humano ni asentamiento en el paisaje sumergido.

Lo que sí se sabe es que, cuando los humanos llegaron a Malta, el puente terrestre ya había desaparecido. Durante años se creyó que los primeros habitantes de la isla fueron agricultores neolíticos desembarcados hace unos 7.500 años, pero un estudio publicado en Nature en abril de 2025 retrasó esa fecha: los yacimientos de Latnija, en el norte de Malta, revelaron rastros de cazadores-recolectores de hace 8.500-8.900 años, con herramientas de piedra, hogares y restos de pescado, moluscos y aves. Eso implica que cruzaron unos 100 kilómetros de mar abierto, una hazaña notable para la época.

El contraste temporal es llamativo: Sicilia estaba habitada desde hace unos 16.000 años, mientras que Malta no habría tenido presencia humana estable hasta hace unos 6.000 años. Esa diferencia de milenios sugiere que la historia humana de Malta podría remontarse a una época aún más remota, cuando el puente terrestre o el archipiélago que lo sustituyó todavía era transitable.

Queda abierta la hipótesis de que aquel territorio no fuera solo un paso, sino también una despensa. Las lagunas protegidas y las aguas someras son hoy ambientes ricos en peces y moluscos; si ecosistemas similares salpicaban el corredor desaparecido, pudieron atraer a grupos humanos en busca de alimento sin que necesitaran llegar hasta Malta. Por ahora, el vínculo entre el puente perdido y las primeras migraciones sigue siendo una hipótesis sugerente, no un hecho probado.