En un contexto de precios inmobiliarios al alza, con el metro cuadrado en 2.930 euros y los alquileres superando los 15 euros por metro cuadrado, algunas personas encuentran fórmulas alternativas para invertir. Rocío, una mujer de Zaragoza, ha construido un negocio basado en el alquiler de habitaciones: actualmente gestiona 75 habitaciones repartidas en 17 pisos. Su método se conoce como rent to rent.
Un modelo de negocio con inversión inicial moderada
Rocío detalla que el desembolso inicial en este modelo «depende del propietario». En su caso, suele invertir alrededor de 3.000 euros para amueblar cada vivienda. «Los pisos que alquilas por habitaciones tienen que estar amueblados y acondicionados para que el que entra con su maleta puede vivir mañana y hacerse una tortilla francesa», explica. La inversora asegura que tiene calculado que recupera el dinero invertido en seis meses, gracias a que compra elementos básicos y estandarizados que ya sabe que funcionan.
Perfil de las viviendas y rentabilidad
Las propiedades que busca Rocío siguen un patrón definido: «Mi piso típico, y ahora el que más tengo, está en barrio trabajador, con tres habitaciones, más salón independiente, que se convierte en la cuarta habitación. Casi todos son sin ascensor, con una reforma básica, tipo lavado de cara». Un inmueble de estas características se alquila por unos 950 euros al mes, y cada habitación se ofrece a 400 euros. Con cuatro habitaciones, los ingresos ascienden a 1.600 euros mensuales. El beneficio mínimo por piso es de 410 euros, una cantidad que Rocío considera razonable: «Está muy bien y tiene mucho sentido porque es el precio de una habitación».
Gestión y preocupaciones
La inversora admite que su mayor temor es la responsabilidad: «Pasa cualquier cosa y al final soy yo la que responde. Me sigue dando cierto respeto. Pienso bastante en quién entra en los pisos, filtro muchísimo». Para minimizar la rotación, considera clave que los inquilinos estén cómodos y quieran quedarse.
El modelo rent to rent permite a Rocío generar ingresos en un mercado tensionado, aunque con la responsabilidad directa sobre las viviendas y los inquilinos. Su caso refleja una de las múltiples estrategias que surgen ante la crisis de la vivienda en España.
