El economista francés Thomas Piketty sostiene que la inquietud que se respira en Washington no es casual: responde a que Estados Unidos está perdiendo el control sobre el mundo. Según su análisis, esta pérdida de hegemonía explica las reacciones desesperadas de los sectores nacionalistas, que recurren a la fuerza para intentar mantener una posición que ya no pueden sostener económicamente.
En su nuevo informe, el Proyecto de Justicia Global, elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial con sede en la Escuela de Economía de París, Piketty plantea una serie de propuestas audaces para reorganizar la economía mundial. Entre ellas destacan la creación de una moneda internacional que sustituya al dólar, un impuesto global a los multimillonarios y una reducción de la jornada laboral a menos de la mitad.
Un orden multipolar en camino
Piketty considera que el sistema monetario actual ya no se corresponde con la realidad económica. La economía estadounidense representa una porción cada vez menor del PIB global, lo que hace insostenible que el dólar siga funcionando como moneda de reserva internacional. "Ya no sigue siendo posible que el dólar opere como moneda internacional en un mundo en el que la economía de EE.UU. es solo una pequeña fracción del PIB global", advierte.
El economista confía en que el mundo avanzará hacia un orden multipolar, con mayor peso de las fuerzas democráticas y una influencia creciente del sur global. A su juicio, la agenda tecnonacionalista y tecnocapitalista no cumplirá sus promesas y acabará cediendo terreno. "La visión trumpista del futuro no funciona, no resuelve los problemas de desarrollo ni los problemas ambientales que necesitamos solucionar", afirma.
Entre las propuestas del informe, Piketty subraya la necesidad de una coalición internacional incompleta: un grupo de países que, sin incluir necesariamente a Estados Unidos, avance en la creación de un sistema tributario global y una moneda común basada en una canasta de divisas. Menciona que el FMI otorga poder de veto a quien controle el 15% de los votos, un umbral que Estados Unidos perderá en las próximas décadas.
Piketty también se refiere a la convención fiscal que se negocia en la ONU, donde las decisiones se tomarán por mayoría cualificada y no por unanimidad, a diferencia de las cumbres climáticas. Esto permitiría avanzar aunque países como Estados Unidos se opongan.
Sobre el auge de la derecha radical, el economista atribuye su popularidad al abandono por parte de la izquierda de las políticas redistributivas. "La izquierda perdió sus ambiciones de impulsar propuestas para reducir la desigualdad y redistribuir la riqueza", señala. No obstante, se muestra optimista: sostiene que, a largo plazo, las fuerzas democráticas y las luchas sociales transformarán las instituciones hacia un mundo más igualitario.
