OpenAI ha ajustado drásticamente sus previsiones de facturación para 2026: los ingresos anualizados se situarán en torno a los 50.000 millones de dólares, unos 20.000 millones por debajo de lo que se había filtrado previamente. La corrección, revelada en memorandos internos a inversores, ha encendido las alarmas sobre la verdadera demanda de inteligencia artificial y ha provocado turbulencias en los mercados tecnológicos.
La cifra anterior, cercana a los 70.000 millones, también procedía de documentos filtrados, pero la empresa no se apresuró a desmentirla. Ahora, ese silencio se ha convertido en un agujero de 20.000 millones que los analistas interpretan como una señal de que el apetito por la IA es mucho menor de lo que se pensaba. Al tratarse de una compañía privada, no hay certeza absoluta sobre sus números, pero los documentos citados por el Financial Times apuntan a un cambio de expectativas significativo.
Impacto en los mercados
La resaca no se hizo esperar. Al cierre de la jornada del jueves en Wall Street, el índice tecnológico Nasdaq cayó un 1,25%, mientras que el S&P 500 retrocedió un 0,47%. Las empresas más castigadas fueron las que ocupan un lugar intermedio en la cadena de suministro de la IA. El fabricante de chips Nvidia, por ejemplo, se desplomó casi un 3% tras conocerse la noticia.
El episodio se produce apenas una semana después de que la consultora Bain & Co publicara un informe que estimaba que la industria global de la IA necesitaría alcanzar unos ingresos anuales de 6 billones de dólares en 2031 para justificar el actual nivel de inversión en centros de datos. Con la revisión de OpenAI, ese objetivo se aleja aún más.
La diferencia entre las dos cifras de ingresos —70.000 millones frente a 50.000 millones— ha sido interpretada por los inversores como un síntoma de que la fiebre por la IA podría estar enfriándose. La noticia añade incertidumbre a un sector que ya venía mostrando señales de volatilidad, y deja en el aire la pregunta de si el ritmo de gasto en infraestructura podrá sostenerse con una demanda menor de la esperada.
De momento, OpenAI no ha emitido comentarios públicos sobre las cifras filtradas, y los mercados siguen digiriendo el golpe. La atención ahora se centra en si otras compañías del sector revisarán también sus previsiones a la baja, lo que podría confirmar los peores presagios sobre una burbuja en la inteligencia artificial.
