Nunca olvidaré la mirada de odio que Nigel Farage me dirigía
Le llevó un tiempo, recuerdo, pero un día Farage y al menos otra persona más, me vieron en el patio de la escuela primaria. Él tenía unos 17 años y me superaba en altura.
«¿De dónde eres?», me preguntó. En cuestión de segundos, y tras mis respuestas confusas y balbuceantes, tuvo una respuesta clara. «Ese es el camino de vuelta a África», dijo acompañando sus palabras con un gesto de la mano que señalaba un lugar lejano.
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