Alt-Nuevo reglamento europeo de envases: cambios clave desde agosto

Nuevo reglamento europeo de envases: cambios clave desde agosto

Nuevo reglamento europeo de envases: cambios clave desde agosto

El próximo 12 de agosto de 2026 marca un antes y un después en la forma en que se diseñan, fabrican y gestionan los envases en la Unión Europea. Ese día comienza a aplicarse de forma general el Reglamento (UE) 2025/40, conocido como PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation), una norma que pretende reducir los residuos de envases, fomentar la reutilización y mejorar el reciclaje en todos los Estados miembros. Aunque el reglamento entró en vigor en febrero de 2025, se estableció un periodo transitorio de 18 meses para que empresas y administraciones pudieran adaptarse.

La nueva regulación afecta a todos los envases comercializados en la UE, independientemente del material, su origen o si se venden vacíos o con producto. Según han explicado fuentes del Gobierno de Cantabria y del instituto tecnológico Aimplas, el objetivo es avanzar hacia una economía más circular y sostenible, ya que los residuos de envases han aumentado de forma constante en los últimos años y consumen una gran cantidad de materias primas. La norma no solo impone obligaciones a fabricantes e importadores, sino que también traerá cambios visibles para los consumidores en supermercados, restaurantes, hoteles y en las compras por internet.

Qué cambia realmente el 12 de agosto

Desde esa fecha, los fabricantes solo podrán introducir en el mercado envases que cumplan los requisitos del reglamento. Entre las primeras medidas destaca la restricción de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en envases destinados al contacto con alimentos. Los productos que superen los límites establecidos no podrán comercializarse, aunque los envases ya en el mercado antes del 12 de agosto podrán seguir vendiéndose sin ser retirados. Además, se mantiene el límite de 100 ppm para la suma de plomo, mercurio, cadmio y cromo VI, y las empresas deberán demostrar documentalmente su cumplimiento mediante una evaluación de conformidad y una declaración UE de conformidad.

Otra obligación inmediata es la relativa a la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Los fabricantes que vendan productos envasados directamente a un usuario final en otro Estado miembro deberán designar un representante autorizado en ese país para cumplir con las obligaciones de RAP. Como señalan desde EsPlásticos y Ecoembes, es fundamental que cada agente de la cadena de valor identifique si le corresponde la condición de fabricante o productor, ya que de ello dependen las responsabilidades legales. La documentación técnica deberá actualizarse a medida que entren en vigor nuevas exigencias, como el contenido mínimo de reciclado en plásticos a partir de 2030.

Medidas que llegarán en los próximos años

El PPWR no supone una prohibición inmediata de todos los envases de un solo uso. Por ejemplo, los sobres monodosis de salsas, azúcar o leche para café en hostelería no desaparecerán hasta 2030, y la Comisión Europea publicará una guía interpretativa en 2027 para facilitar su aplicación. Tampoco entra en funcionamiento el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para botellas, latas y bricks de bebidas de un solo uso. Su implantación en España dependerá de que se alcance el objetivo de recogida separada del 90% en 2029; si no se logra, los Estados miembros deberán establecer un sistema de depósito. En ese caso, el consumidor pagaría un mínimo de 10 céntimos al comprar la bebida y los recuperaría al devolver el envase, ya sea en máquinas de reverse vending o entregándoselo al personal del establecimiento.

A partir de 2027, los restaurantes, cafeterías y establecimientos de comida para llevar deberán permitir que el cliente lleve su propio recipiente reutilizable sin cobrarle un suplemento. Un año después, en 2028, estos locales tendrán que ofrecer una alternativa en envase reutilizable que no resulte más cara que la opción desechable. En 2030 se prohibirán los envases de plástico de un solo uso para frutas y verduras frescas sin procesar (salvo excepciones), los minibotes de champú y gel en hoteles, y las bolsas de plástico extremadamente finas. También se limitará el sobreenvasado en el comercio electrónico: las cajas para envíos no podrán tener más de un 50% de espacio vacío, contando el material de relleno.

Más reciclaje y contenido reciclado obligatorio

Uno de los pilares del reglamento es que todos los envases comercializados en la UE deberán ser reciclables. A partir de 2030, solo se permitirán aquellos que alcancen al menos la categoría C en una clasificación de reciclabilidad que va de la A a la E. Además, los envases de plástico deberán incorporar porcentajes mínimos de material reciclado posconsumo: un 30% para botellas de PET y envases de contacto, y un 35% para otros plásticos en 2030, con objetivos crecientes para 2040. Estas exigencias buscan reducir la dependencia del plástico virgen y fomentar el uso de materias primas secundarias.

El etiquetado también se armonizará en toda la Unión Europea. Los envases incorporarán símbolos comunes que indiquen cómo separar correctamente los residuos, facilitando el reciclaje incluso cuando el consumidor viaje a otro país. La implantación de estas etiquetas será progresiva y no será obligatoria desde agosto, sino que dependerá de actos técnicos posteriores y de los plazos de adaptación de las empresas. El objetivo es que en 2028 todos los envases cuenten con una información clara y homogénea.

Impacto en empresas y consumidores

Según datos de Aimplas, más de 200 empresas ya han solicitado asesoramiento sobre el PPWR, y entre el 50% y el 60% de las consultas que recibe su área de envases están relacionadas con esta normativa. Los mayores desafíos se concentran en los envases de papel, cartón y otros materiales para productos grasos o húmedos, que podrían requerir cambios en su composición para cumplir con los límites de PFAS. No obstante, los primeros análisis indican que menos del 1% de las muestras superan los límites legales, aunque el centro tecnológico advierte que aún es pronto para conclusiones definitivas.

En el sector del neumático, asociaciones como ADINE y ANCERA han firmado acuerdos con GENCI, un sistema colectivo de RAP, para ofrecer asesoramiento y formación a sus asociados. La preparación anticipada es clave para evitar sanciones y garantizar una transición ordenada, según destacan los responsables de estas entidades. Las empresas deben revisar sus proveedores, materiales y procesos de diseño, así como elaborar la documentación técnica necesaria para acreditar el cumplimiento.

Para el consumidor, los cambios no serán inmediatos ni drásticos. No tendrá que tirar los productos que ya tenga en casa ni cambiar de golpe su forma de reciclar. Lo que notará es una transformación gradual en los lineales, los pedidos online y los establecimientos de hostelería: envases más ajustados, menos plástico innecesario, más opciones reutilizables y etiquetas más claras. La Comisión Europea sostiene que la armonización de las reglas puede generar ahorros a medio plazo para las empresas, aunque no garantiza que esos ahorros se trasladen al precio final. Lo que sí es seguro es que el 12 de agosto inicia una transición que transformará la manera en que los productos se envasan, se transportan, se consumen y se convierten en residuos, con el horizonte puesto en una economía más circular y sostenible.

Por Redacción Tus Noticias Today

Ver noticia original