Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo caso de desahucio en Madrid se convirtió en un emblema de la crisis de la vivienda, ha fallecido. Su muerte permite a los inversores que adquirieron su inmueble en nuda propiedad disponer de él y alquilarlo a un precio muy superior al que ella pagaba. El fallecimiento pone fin a una vida marcada por la presión inmobiliaria y la campaña de desprestigio que sufrió en sus últimos meses.
El negocio de "comprar con bicho"
En el argot de los inversores inmobiliarios, "comprar con bicho" se refiere a adquirir una vivienda por debajo del precio de mercado cuando está ocupada por un inquilino con derechos adquiridos que no pueden revertirse hasta su muerte. Maricarmen era uno de esos "bichos" para los fondos de inversión. Su muerte les permite ahora disponer del inmueble y ponerlo en alquiler por una cantidad hasta seis veces superior a la que ella pagaba.
Este tipo de operaciones son habituales entre empresarios que esperan que la biología siga su curso para poder explotar el inmueble. Sin embargo, cuando los inquilinos son resistentes, algunos recurren a presiones constantes y hostigamientos que, en personas mayores y frágiles, pueden acelerar su final. La ansiedad y las emociones negativas tienen un impacto devastador en la salud de quienes ya están debilitados.
Una campaña de acoso mediático y político
La muerte de Maricarmen no solo es responsabilidad de los inversores. También han contribuido quienes la señalaron y ridiculizaron. El artículo menciona a programas de televisión que protegían la identidad de los inversores mientras presentaban a Maricarmen como una aprovechada, a pesar de haber pagado su alquiler durante 70 años. También critica a medios como ABC y a periodistas como Chapu Apaolaza por realizar una "investigación carroñera" sobre su vida privada.
Asimismo, se denuncia a figuras políticas como Isabel Díaz Ayuso, que se burló de su situación, y a quienes la insultaron mientras estaba hospitalizada. La campaña de desprestigio buscaba destruir su figura y, con ella, la causa que representaba. Pero, según el texto, la causa está más viva que nunca. Maricarmen se ha convertido en un símbolo imborrable de la lucha por el derecho a la vivienda.
La muerte de Maricarmen cierra un capítulo trágico, pero su historia sigue resonando en el debate sobre la vivienda y la especulación inmobiliaria. Los responsables de su calvario no han logrado silenciar su legado.
