Meloni aprueba su reforma electoral con premio de 70 diputados

La Cámara de Diputados de Italia ha aprobado de forma definitiva la reforma electoral impulsada por el Gobierno de Giorgia Meloni, conocida como 'Melonellum' o 'Stabilicum'. La norma, que salió adelante con 227 votos a favor y 164 en contra, otorga una bonificación de 70 diputados y 35 senadores a la coalición que alcance el 42% de los votos, un mecanismo que sus críticos consideran diseñado para asegurar la continuidad en el poder de la actual coalición de derechas.

Un nuevo sistema electoral

El 'Melonellum' introduce un sistema proporcional con premio de mayoría que sustituye al 'Rosatellum', vigente desde 2017. La reforma elimina los distritos uninominales y establece listas cerradas, lo que obliga a los partidos a conformar grandes coaliciones antes de los comicios y a designar con antelación a sus cabezas de lista. Según el Ejecutivo, el objetivo es dotar de mayor estabilidad a un país con una larga tradición de gobiernos efímeros, aunque el actual gabinete de Meloni es ya el más duradero desde el fin del fascismo en 1946.

La oposición de centroizquierda, integrada por el Partido Democrático, el Movimiento 5 Estrellas y Alleanza Verdi-Sinistra, rechaza la reforma y advierte de que podría recurrirse ante el Tribunal Constitucional por presunta inconstitucionalidad. El líder del M5S, Giuseppe Conte, ha declarado: "Para vosotros la democracia es un régimen iliberal desenmascarado, una autocracia". Por su parte, el diputado de +Europa Riccardo Magi, que inició una huelga de hambre en protesta, sostiene que la ley "transforma a una minoría en el país en una abrumadora mayoría en el Parlamento".

Incertidumbre en la derecha y la oposición

El nuevo sistema electoral fue concebido para beneficiar a la coalición de Fratelli d'Italia, Lega y Forza Italia, pero los sondeos indican que la irrupción del exgeneral Roberto Vannacci con su formación Futuro Nazionale podría restar votos al bloque de Meloni y dificultar que alcance el umbral del 42%. Mientras tanto, la oposición de centroizquierda sigue sin cerrar un acuerdo sobre su candidato y el formato de su coalición, lo que añade incertidumbre al panorama político italiano de cara a las elecciones de 2027.

La reforma ha superado su trámite parlamentario tras días de debate y tensiones internas en la propia coalición de Gobierno, donde algunos diputados habían mostrado sus dudas. Meloni llegó a amenazar con dimitir si no se aprobaba la norma, que ahora queda pendiente de posibles impugnaciones ante el Tribunal Constitucional.