
Marruecos y su lobby sobre el PSOE: así compró influencia entre socialistas
La relación entre Marruecos y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha estado marcada por una estrategia de influencia que se remonta a la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Rabat en noviembre de 2001, cuando era jefe de la oposición. Desde entonces, el país vecino ha tejido una red de contactos y favores que ha llevado a varios exministros socialistas a defender abiertamente los intereses marroquíes, especialmente en lo relativo al Sáhara Occidental y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
En aquel momento, la crisis diplomática entre España y Marruecos era intensa, tras la retirada del embajador marroquí en Madrid en octubre de 2001. La excusa fueron los supuestos malos tratos a inmigrantes marroquíes y un referéndum simbólico sobre el Sáhara promovido por asociaciones pro saharauis en Andalucía. Zapatero, desoyendo al Gobierno de José María Aznar, se reunió con Mohamed VI, quien le recibió con un enorme mapa en el que el Sáhara Occidental aparecía como parte de Marruecos.
Ya como presidente del Gobierno, Zapatero mantuvo una doble estrategia. En noviembre de 2004, recibió en la sede del PSOE al presidente de la República Saharaui, Mohamed Abdelaziz, pero evitó hacerlo en La Moncloa para no molestar a Marruecos. En diciembre de 2007, durante la Reunión de Alto Nivel, defendió públicamente la propuesta de autonomía marroquí para el Sáhara, aunque sin convertirla en postura oficial, probablemente por el rechazo que generaría entre sus votantes a tres meses de las elecciones generales de 2008.
La maquinaria del lobby tras la derrota de 2011
Cuando el PSOE dejó el Gobierno en 2011, Marruecos activó su maquinaria de lobby reclutando a buena parte de los exministros de Zapatero. Miguel Ángel Moratinos fue colocado al frente de la Alianza de Civilizaciones, financiada a medias por España y Marruecos, y la mayoría de sus congresos se celebraron en territorio marroquí. En 2021, durante un congreso en Tetuán, la exministra María Antonia Trujillo reclamó la “devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos”, sin que Zapatero ni Moratinos la contradijeran.
Trujillo, que reside en Marruecos, se ha convertido en una defensora del expansionismo marroquí. En 2019 fue nombrada consejera de Educación en la embajada española en Rabat, pero el CNI advirtió de su sospechosa actividad de espionaje y fue cesada en mayo de 2022. Actualmente dirige una fundación en Larache financiada por la Casa Real marroquí.
José Bono, exministro de Defensa, también cambió su discurso. Antes de 2021 criticaba al régimen marroquí, pero en abril de 2022 comenzó a describir a Marruecos como un socio fiable. El artífice de este cambio fue Rachad Andaloussi, un empresario marroquí afincado en Valencia que, según un informe del CNI, habría presentado una denuncia contra Arancha González Laya por encargo de la DGED, el servicio de espionaje marroquí. Andaloussi tuvo que huir a Marruecos en 2023 tras una orden de arresto por venta ilegal de armamento.
El Movimiento Saharaui por la Paz y el hotel Le Mirage
Cada año, el Movimiento Saharaui por la Paz celebra un congreso en Canarias con la asistencia de Zapatero, Bono y Juan Fernando López Aguilar. Este movimiento, creado en 2019 por un exmiembro del Polisario, promueve la autonomía marroquí y cuenta con un generoso presupuesto. Un informe del CNI publicado por El País en noviembre de 2021 lo considera una “pantalla de la inteligencia marroquí”.
El hotel Le Mirage, en la costa de Tánger, es el lugar donde Marruecos aloja con todo incluido a exmiembros del PSOE como Zapatero, Bono, Moratinos, Trinidad Jiménez, Bernardino León o Elena Valenciano. Todos forman parte de un lobby que exige respaldo público a la “marroquinidad” del Sáhara y apoyo a futuras propuestas como una “cosoberanía” en Ceuta y Melilla.
El caso Pegasus y el nombramiento de Albares
El escándalo del caso Pegasus reveló que la inteligencia marroquí habría extraído 2,6 GB de información del móvil de Pedro Sánchez durante la crisis de Ceuta en mayo de 2021. A pesar de ello, José Manuel Albares fue nombrado ministro de Exteriores en septiembre de 2021, cuando era embajador en Francia y mantenía vínculos con el lobby marroquí. Según El Confidencial, Mohamed VI habría exigido a Sánchez la destitución de Arancha González Laya, lo que se produjo en septiembre.
La estrategia de Marruecos ha logrado que varios exdirigentes socialistas, una vez fuera del poder, se integren en su red de influencia, condicionando el debate sobre el Sáhara y las relaciones bilaterales. El artículo concluye que este lobby ya no se conforma con declaraciones favorables, sino que exige posturas diplomáticas concretas, mientras Marruecos mantiene un control sobre la política española que se extiende incluso a un presidente en ejercicio.
Por Redacción Tus Noticias Today
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