Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desalojada de su vivienda hace dos semanas, ha fallecido sin poder cumplir su última voluntad: morir en la casa donde había vivido toda su vida. Su caso, que conmocionó al país, se ha erigido como un emblema de la lucha contra la especulación inmobiliaria y ha puesto la vivienda en el centro del debate público.
La negativa de las derechas a aprobar las nuevas leyes de vivienda ha escrito el final de la legislatura y ha propiciado incluso una huelga general prevista para la segunda semana de noviembre. El decreto que protege a las personas vulnerables de desahucios o que prorroga los contratos de alquiler no habría visto la luz sin la batalla que Maricarmen supo dar.
Reacciones y consecuencias
El gobierno de Ayuso ha declarado a El País que "un hospital público cuidó a Maricarmen hasta el final y que más no se pudo hacer. Descanse en paz". La Asamblea de Madrid, con el veto del PP, le negó hasta un minuto de silencio esta mañana. Vox, que semanas atrás menospreciaba su situación, ahora acusa al Gobierno de haberla matado.
Los portavoces del Sindicato de Inquilinas, que acompañaron a Maricarmen hasta el final, evitan hablar hoy, paralizados por el dolor. La rabia se tradujo anoche en gritos de "¡Asesinos!" contra quienes no quisieron actuar a tiempo. La indignación provocó una marcha desde la Puerta del Sol que terminó en una sentada, sin incidentes ni detenidos, pero con mucho pesar.
Maricarmen dejó dicha una pregunta antes de morir: ¿Cuántas otras maricármenes están sufriendo esa angustia de no saber dónde pueden acabar? ¿Cuántos jubilados en alquiler están aterrados en España porque ven que con su pensión no les va a llegar para seguir pagando los nuevos precios de su casa de siempre?
Es verdad que no sabemos si Maricarmen se habría muerto igual si hasta ayer hubiese seguido en su casa. Lo que sí sabemos es que los últimos años y, especialmente, las últimas semanas que le han hecho pasar desde que la echaron de su casa para que unos empresarios ganaran tres cochinos duros más, eso es de una vileza cruel.
La última pregunta, esta para quienes decidieron lincharla estas dos semanas a base de titulares asquerosos, mientras ella se estaba muriendo en el hospital. Buscasen lo que buscasen, ¿les habrá merecido la pena?
