Maquinistas escoceses se niegan a conducir trenes de CAF por sus negocios con Israel

El sindicato de maquinistas Aslef ha comunicado al Gobierno escocés que sus afiliados no conducirán los trenes fabricados por CAF si la empresa vasca se adjudica el contrato de ScotRail para renovar su flota de cercanías. La organización exige la exclusión de la compañía guipuzcoana del concurso y ha recibido el respaldo del Congreso Sindical Escocés (STUC), que representa a más de 500.000 trabajadores, así como de los Verdes escoceses y la Asociación de Empleados Asalariados del Transporte.

Un concurso millonario en el punto de mira

A comienzos de septiembre, la operadora pública ScotRail hizo pública la lista de cinco fabricantes preseleccionados para la fase final del concurso: CAF, Alstom, Hitachi, Siemens Mobility y Stadler. El contrato contempla inicialmente el suministro de 69 trenes eléctricos, con la opción de añadir otros 37, que empezarían a operar a lo largo de 2030.

El rechazo de Aslef se basa en la participación de CAF en proyectos ferroviarios israelíes vinculados a los asentamientos en territorios palestinos ocupados. El sindicato señala que la empresa figura en la base de datos de Naciones Unidas sobre compañías relacionadas con actividades en los asentamientos y sostiene que adjudicarle el contrato contradiría la postura del Parlamento escocés sobre boicot, desinversión y sanciones contra Israel. Recientemente, CAF ha entregado más trenes a Israel y ha reconocido en un informe empresarial el riesgo económico que supone el "conflicto".

Kevin Lindsay, responsable de Aslef en Escocia, ha declarado: "Instamos al Gobierno escocés a que actúe de inmediato y en consonancia con la postura del Parlamento sobre el boicot, la desinversión y las sanciones, y que elimine a CAF de la lista de licitadores preseleccionados". El STUC, por su parte, ha cuestionado que dinero público acabe en manos de una compañía que, según organismos internacionales, está "implicada en la expansión de los asentamientos ilegales de Israel".

Los Verdes escoceses también se han sumado a la petición. Su colíder Gillian Mackay ha argumentado que adjudicar el contrato a CAF "supondría una clara violación de la política de boicot que aprobó el Parlamento escocés" y ha añadido: "Si una empresa ha sido señalada por la ONU por lucrarse con la represión y el abuso de los palestinos, no debería competir por contratos públicos en Escocia".

La controversia traslada a una de las principales licitaciones ferroviarias de Escocia las críticas que CAF viene recibiendo desde hace años por su participación, junto a la israelí Shapir, en la ampliación y explotación del tren ligero de Jerusalén. El Gobierno escocés, que fue uno de los primeros en anunciar una política de BDS, afronta ahora presiones para que la aplique de forma efectiva en este concurso.