Shirley Chung tenía apenas un año cuando fue adoptada por una familia estadounidense en 1966. Nacida en Corea del Sur, su padre biológico era militar estadounidense y regresó a casa poco después del nacimiento de Shirley. Incapaz de afrontar la situación, su madre biológica la dejó en un orfanato en Seúl, la capital surcoreana. Shirley comenta: "Nos abandonó, es la forma más amable de decirlo".
Alrededor de un año después, Shirley fue adoptada por una pareja estadounidense que la llevó a Texas.
Las historias de adoptados como Shirley se repiten. Muchos de ellos, que han vivido en EE.UU. durante décadas, ahora enfrentan la incertidumbre sobre su futuro debido a su estatus migratorio. Esta situación ha generado temor entre ellos, quienes ven peligrar su permanencia en el país que consideran su hogar.
La información disponible en el título y la descripción es limitada.
