Alt-Los gérmenes que esparce tu perro pueden ser saludables para tus hijos

Los gérmenes que esparce tu perro pueden ser saludables para tus hijos

Los gérmenes que esparce tu perro pueden ser saludables para tus hijos

Un estudio sugiere que convivir con perros durante el primer año de vida podría reducir las infecciones respiratorias y el uso de antibióticos. La respuesta estaría en ciertos microorganismos que los perros introducen en el hogar. Los hallazgos provienen de investigadores finlandeses publicados en la revista Pediatric Allergy and Immunology.

La pandemia de covid hizo a muchos más conscientes de los gérmenes que habitan un espacio: cuando alguien estornuda en las cercanías, se alejan un poco; piden a los invitados que dejen los zapatos en la puerta; o cuando ven a un perro lamiendo la cara de un niño, dan un grito de angustia. Pero la ciencia ahora avisa que este último temor puede estar injustificado, e incluso puede ser lo opuesto: esos gérmenes pueden ser beneficiosos para el sistema respiratorio de niños pequeños.

Los investigadores no se propusieron simplemente averiguar si las casas con perro tenían más microbios, sino que querían saber si determinados integrantes de esa comunidad microbiana podían explicar una parte de la relación observada entre la convivencia con perros y una mejor salud infantil.

Los amigos invisibles de tu mejor amigo

El análisis identificó 12 géneros de bacterias y dos de hongos asociados con los hogares donde había perros. Ocho de esos géneros explicaron individualmente entre 10 y 23% de la asociación entre tener un perro y al menos uno de los resultados positivos de salud estudiados.

Uno de los microorganismos que más destacó fue Pasteurella. Una mayor presencia de este género en el polvo se relacionó con menos semanas de fiebre y con un menor uso de antibióticos. De hecho, fue el microorganismo que mostró la asociación más fuerte con la reducción de las semanas con fiebre. Otro género, Collinsella, apareció asociado con un mayor número de semanas saludables y con menos semanas de otitis y de utilización de antibióticos. También Ruminococcus, y el hongo Udeniomyces se relacionaron con menos semanas de fiebre.

Cuando los investigadores analizaron conjuntamente algunos microorganismos que tendían a aparecer juntos, encontraron que un grupo formado por Collinsella, Ruminococcus y Sutterella podría explicar hasta el 25% de la asociación entre tener un perro y determinados resultados respiratorios. Al sumar diferentes géneros relacionados con cada resultado, estos microorganismos explicaron el 21% de la asociación con semanas saludables, el 17% con el uso de antibióticos y el 15% con las semanas de fiebre.

Curiosamente, no fue la cantidad de microorganismos lo que pareció importar. Los resultados apuntan más hacia la identidad de determinados microorganismos que hacia una simple cuestión de “tener más gérmenes” en casa.

Los autores plantearon que estos microorganismos podrían formar parte de las exposiciones ambientales que influyen en la maduración del sistema inmunitario durante una etapa especialmente sensible de la vida. Sin embargo, el estudio no demuestra que los perros causen directamente una mejor salud, ni que las bacterias encontradas sean responsables por sí mismas de proteger a los niños. En otras palabras, esto no quiere decir que tu bebé y tu perro ya deben compartir cuna.

Hay otras razones para ser cautelosos con estos hallazgos. En primer lugar, se trata de un estudio observacional, por lo que no puede establecer una relación de causa y efecto. Además, solo se recogió una muestra de polvo por vivienda, no se analizaron los virus y tampoco se tomaron muestras de las vías respiratorias de los bebés. Los propios investigadores señalan que otros aspectos asociados con tener un perro (como un estilo de vida más orientado a las actividades al aire libre, rutinas familiares o factores psicológicos) también pueden contribuir a los beneficios observados.

En suma, el perro podría modificar el ecosistema microbiano del hogar y, a través de esa exposición, contribuir parcialmente a una menor frecuencia de infecciones respiratorias durante el primer año de vida; sin embargo, los investigadores consideran necesario comprobar si este efecto se mantiene después del primer año, si los microorganismos asociados con los perros llegan a las vías respiratorias de los bebés y si los resultados se repiten en otras poblaciones.

Por Redacción Tus Noticias Today

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