La protesta por la vivienda en la Puerta del Sol de Madrid se consolida en su segunda noche con más de 300 tiendas de campaña, según la estimación de EFE. Los manifestantes han organizado una cocina popular y un centro logístico para distribuir agua y comida, y se preparan para resistir al menos hasta el martes, cuando el Gobierno tiene previsto aprobar su nuevo real decreto de vivienda.
La acampada ha sumado el respaldo de destacados representantes de la cultura. Pedro Almodóvar, Aitana Sánchez-Gijón, Juan Diego Botto, Samantha Hudson, Marwan y Lidia San José han visitado el lugar para mostrar su apoyo. Durante la jornada se ha celebrado un festival improvisado bajo el nombre Fuck Rent Fest, con actuaciones como las del rapero Teo Lucadamo, acompañado de su madre, Aitana Sánchez-Gijón, y el grupo Las Petunias.
Organización y demandas
A diferencia de la primera noche, la organización es ahora más estructurada. En la plaza funcionan una cocina popular y un punto logístico que reparte alimentos y bebidas. Ante la previsión de lluvia, se han multiplicado las carpas y lonas sobre las tiendas. El objetivo inmediato es mantener la protesta hasta el martes, aunque algunos participantes aseguran que permanecerán más tiempo si el decreto no incluye medidas como los contratos indefinidos de alquiler.
"Yo solo quiero seguir viviendo en mi ciudad", resume Soledad a EFE. Otra participante, Andrea, explica: "Hay que ocupar el espacio público, y hacerles ver que esto nos importa y que tiene que haber cambios".
Apoyo cultural y reivindicación generacional
La jornada ha tenido un marcado componente cultural. Samantha Hudson recordó que el 15M la sorprendió siendo muy joven y defendió que esta movilización sirva para "poner un puntito en la boca a todos los que hablan de generación de cristal". Por la mañana, Pedro Almodóvar también acudió a la Puerta del Sol para mostrar su apoyo a los manifestantes.
Entre los asistentes aparece el recuerdo del 15M de 2011, aunque muchos de los participantes actuales eran entonces demasiado jóvenes. La protesta, que comenzó de forma improvisada, se ha convertido en un movimiento organizado que busca presionar al Gobierno antes de la aprobación del decreto de vivienda.
Mientras la negociación política continúa, en la plaza las tiendas siguen aumentando y los acampados se preparan para otra noche al raso.
