
Israel, clave para entender a las nuevas extremas derechas
El ensayista argentino Pablo Stefanoni sostiene que Israel es clave para entender a las nuevas extremas derechas, en un análisis que recorre su consolidación en el Norte global y su expansión en América Latina. Su nuevo libro, Un fantasma recorre el mundo: Cómo funciona la máquina de guerra reaccionaria (y qué podemos hacer para enfrentarla), reconstruye los lenguajes, fantasmas y dispositivos de las «batallas culturales» en curso.
La obra aborda la circulación transnacional de repertorios reaccionarios, la utilidad y los límites de la categoría de fascismo para comprender las nuevas amenazas, y el modo en que el «antiwokismo» se convirtió en un pegamento para fuerzas ultras muy diversas. Stefanoni también examina cómo la defensa de Israel se volvió una vía de legitimación para numerosas extremas derechas occidentales que, después de 1945, habían cargado con el peso del antisemitismo.
La mutación de las derechas y el papel de Israel
Stefanoni explica que las derechas radicales y extremas ya no son un fenómeno marginal, sino un componente integrado de la política contemporánea. En este contexto, la defensa militante de Israel permite a estas fuerzas presentarse como campeonas contra el antisemitismo, mientras utilizan el «anti-antisemitismo» como un arma contra musulmanes, palestinos e izquierdas.
El autor señala que Israel se ha convertido en un Estado gobernado por una de las derechas más radicales del mundo, y que su nacionalismo dialoga con formas de nacionalconservadurismo global. Esta convergencia se ha institucionalizado a través de relaciones con partidos como Vox, Fidesz o Reagrupamiento Nacional, y con figuras como Amichai Chikli.
El debate sobre el fascismo y el antiwokismo
Stefanoni participa en el debate sobre si estas fuerzas son fascistas o posfascistas, retomando a autores como Robert Paxton o Roger Griffin. Sostiene que la categoría de fascismo tiene una potencia pública evidente, pero advierte contra las analogías históricas abusivas. Propone pensar en un «equivalente funcional» del fascismo clásico, sin caer en una repetición mecánica del pasado.
En cuanto al wokismo, el ensayista lo define como una sensibilidad amplia y contradictoria, y critica tanto la histeria antiwoke como la negación automática de sus problemas. Señala que el debate sobre el wokismo suele quedar atrapado entre dos posiciones poco útiles, y que la izquierda no debería volverse «antiwoke», sino reconstruir vínculos con sectores populares.
La torsión de la memoria del Holocausto
El libro también aborda cómo la memoria del Holocausto se ha desplazado desde un «Nunca Más» universalista hacia la defensa particularista del Estado de Israel. Stefanoni critica la definición operativa de antisemitismo de la IHRA, que en la práctica tiende a volver sospechosa cualquier crítica fuerte a Israel, y destaca la importancia de la Declaración de Jerusalén como alternativa.
El autor concluye que la brutalidad de la respuesta israelí en Gaza ha terminado empequeñeciendo al 7 de octubre, y que la condena de ese ataque no debería funcionar como autorización moral para la destrucción de Gaza. La obra plantea que las izquierdas enfrentan el desafío de disputar el sentido común y las emociones políticas en un contexto de ascenso reaccionario.
Por Redacción Tus Noticias Today
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