La muerte de Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada de su casa tras 70 años, ha puesto de manifiesto la hostilidad de PP y Vox hacia su figura. Durante las dos semanas posteriores al desalojo, dirigentes de ambos partidos no dudaron en ridiculizarla e insultarla, mientras que este jueves vetaron los minutos de silencio en instituciones como el Ayuntamiento de Madrid.
Burlas y descalificaciones desde el PP
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se mofó del desahucio de Maricarmen días después de que la anciana fuera sacada en camilla. "Quieren que el inquilino se quede la casa si tiene una edad determinada. Que me avisen, dejo de pagar y en la siguiente manifestación de inquilinas me uno", declaró Ayuso, insinuando falsamente que Maricarmen había dejado de pagar su alquiler.
El concejal de Vivienda de Benalmádena (PP), José Luis Bergillos, fue más lejos y llamó a Maricarmen "puta sinvergüenza con miles de euros en el banco" durante una reunión del Consejo Sectorial de Vivienda. Posteriormente se disculpó, alegando que quería "denunciar el uso partidista" del problema de la vivienda.
Vox: racismo y culpabilización
Vox utilizó el término racista "Morocarmen" en redes sociales para menospreciar a la anciana. "Toda España sabe que si en vez de Maricarmen fuera Morocarmen, tendría casa", publicó el partido el 27 de septiembre. El portavoz en el Parlament, Ignacio Garriga, repitió la idea: "Si Maricarmen hubiera sido Morocarmen, tendría una vivienda de protección oficial".
Tras la muerte de Maricarmen, Vox culpó a Pedro Sánchez: "Han matado a Maricarmen. Sin ningún escrúpulo han utilizado el sufrimiento de una persona mayor". El diputado Carlos Hernández de Quero defendió que "si prohibes desahuciar a vulnerables, nadie va a alquilar a vulnerables", y el eurodiputado Hermann Tertsch pidió una autopsia.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, expresó su pésame pero también mezcló el fallecimiento con la precampaña electoral. En el Congreso, acusó a la izquierda de estar "más pendientes de la casa de Jéssica que de Maricarmen".
La actitud de PP y Vox hacia Maricarmen refleja una estrategia de desprecio hacia los afectados por la crisis de vivienda, mientras ambos partidos continúan bloqueando homenajes a la fallecida.
