El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reunió de nuevo a los generales del ejército para pronunciar un discurso en el que combinó la retórica bélica con la religión cristiana, calificó a la prensa libre de "traición" y presentó un plan para desarrollar drones asesinos con inteligencia artificial. El acto, cargado de referencias bíblicas y ataques a la diversidad, supone una escalada en su cruzada por transformar las fuerzas armadas.
Un discurso entre la Biblia y la "letalidad"
Hegseth, visiblemente enérgico, afirmó que la prensa libre es "fundamentalmente antiestadounidense" y que constituye una "traición". Estas declaraciones se produjeron después de que el secretario asegurara que el ejército debe centrarse en la "letalidad" y en eliminar lo que considera distracciones ideológicas.
En su intervención, Hegseth anunció la creación de una Oficina de Asuntos Religiosos que dependerá directamente de él y que, según dijo, tendrá "dientes reales". Citó el Salmo 33:12 y el Libro de Isaías para justificar una mayor presencia cristiana en el ámbito militar, argumentando que "mientras libramos una guerra física, la verdadera lucha es espiritual".
El secretario también eliminó las pruebas psicológicas para los reclutas, al considerar que eran un mecanismo para favorecer la diversidad, y las sustituyó por una "evaluación basada en el mérito". Además, arremetió contra la "corrección política y el humanismo secular" y criticó a las universidades de artes liberales por enseñar "teoría crítica" y figuras como el Che Guevara.
Drones asesinos y el proyecto Meridian
En el plano tecnológico, Hegseth presentó el proyecto Meridian, una iniciativa que estará liderada por Elon Musk, Palmer Luckey y el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, a quienes describió como algunas de las "mejores mentes" de Estados Unidos. El objetivo es impulsar la "guerra con drones supercargada por funcionamiento habilitado por IA", es decir, robots asesinos autónomos que, según afirmó, no estarán limitados por "burocracia" y llegarán pronto.
El discurso incluyó también ataques a la diversidad, con eslóganes como "ni gordos, ni trans, ni barbudos, ni raros, ni cobardes, ni radicales". Hegseth insistió en que el ejército debe estar formado por "guerreros" y no por "fábricas woke", y defendió que la instrucción militar recupere los valores de Roma, Filadelfia y Jesús.
Al finalizar, el secretario dio un par de pulgares arriba con gesto adusto y abandonó el escenario, dejando entrever que la Administración Trump seguirá profundizando en esta visión de unas fuerzas armadas más letales y confesionales. La intervención no ha hecho más que ahondar la polémica sobre la deriva ideológica del Departamento de Defensa, rebautizado por Hegseth como Departamento de Guerra.
