Alt-Gran terremoto en España: expertos avisan de que "el reloj está sonando"

Gran terremoto en España: expertos avisan de que "el reloj está sonando"

Gran terremoto en España: expertos avisan de que "el reloj está sonando"

El próximo gran terremoto en España es una cita inevitable, según los especialistas, que coinciden en que el país ha perdido la memoria sobre este riesgo. Aunque no se puede poner fecha, algunos geólogos creen que se está en "tiempo de descuento" para que se repita un seísmo tan destructivo como los que sacudieron la península hace más de un siglo.

"Terremotos que han causado cientos de víctimas pueden volver a ocurrir y hay que estar preparados", admite Juan Vicente Cantavella, director de la Red Sísmica Nacional. "Esto no es la falla de San Andrés, pero hemos tenido terremotos históricos importantes que superan la magnitud 6 y tenemos que saber qué hacer en ese escenario", recuerda el geólogo y divulgador Nahúm Méndez Chazarra.

Una peligrosa cuenta atrás

Aunque se hayan borrado de la memoria colectiva, los grandes terremotos forman parte de la historia geológica de la península. El más famoso fue el de Lisboa de 1755, que generó un gran tsunami, pero también destacan el de Almería de 1522, el de Torrevieja de 1829 y el de Arenas del Rey (Granada) de 1884, el más destructivo del registro, con centenares de muertos.

Los geólogos no pueden precisar cuándo ocurrirá la próxima gran sacudida. El conocido como "periodo de recurrencia" no es un criterio bien definido y no funciona como un reloj exacto. "Tenemos un registro histórico de terremotos de unos 1.000 años y estamos hablando de periodos de retorno de 500, así que es poco fiable", señala Cantavella.

Sin embargo, muchos expertos coinciden en que la calma aparente del último siglo es inquietante. "En España hemos tenido en promedio dos terremotos destructores por siglo, desde el siglo XV, y en el siglo XX no ha habido ninguno", insiste Belén Benito, catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid. "Cuando tú te das cuenta de que el último de magnitud superior a 6 es el de 1884 de Andalucía, por lógica y por estadística puedes deducir que cada vez estamos más cerca", coincide María Ortuño, especialista en paleosismología de la Universidad de Barcelona.

"La energía se está acumulando", apunta Pablo Silva, catedrático de Geomorfología y Riesgos Geológicos de la Universidad de Salamanca. "La convergencia tectónica entre África y Eurasia en la zona de la Bética es de entre 2 y 4 milímetros al año. Cuanto más tiempo pasa, más deformación se acumula y mayor será el terremoto".

El mapa de riesgos

En cuanto a las zonas de riesgo, el director de la Red Sísmica Española recuerda que los principales focos son el sur y sureste de la península, los Pirineos y la zona atlántica del Golfo de Cádiz, donde se produjo el terremoto de Lisboa. "En general, podemos decir que en España las fallas no pueden producir terremotos de magnitud por encima de 7, o que es muy difícil", señala Cantavella. Eso no quiere decir que terremotos de menor magnitud y más superficiales no puedan causar gran destrucción.

Además del Golfo de Cádiz, a Patricio Venegas Aravena, especialista en terremotos de la Universidad Loyola Andalucía, le preocupa la zona de Valencia. "Esta área tiene un registro de grandes seísmos en el pasado, pero desde hace unos 300 años no se ha producido ningún gran terremoto", asegura. "Esas zonas que acumulan más energía son en las que hay que tener más cuidado".

El peor escenario

Los científicos han simulado lo que pasaría si se repitiera un gran terremoto con la densidad de población actual. En 2025, el equipo de Pablo Silva utilizó el sistema de simulación de daños PAGER para recrear las consecuencias del terremoto de Torrevieja de 1829 y el de Arenas del Rey de 1884. "Y en el de Torrevieja nos sale un desastre gigantesco", resume el investigador.

En el peor de los escenarios, el temblor generaría una aceleración horizontal máxima del suelo de hasta 0,81g, una fuerza que supera el límite de 0,55g que la normativa contempla. Esto provocaría licuefacción del suelo, colapso de infraestructuras críticas y necesitaríamos ayuda internacional. Con la zona en plena ocupación turística, el modelo arrojaba cifras de entre 11.000 y 28.000 fallecidos.

"Por el contrario, para el de Arenas del Rey, que fue más fuerte, como no ha habido un desarrollo turístico y urbanístico en la zona afectada, nos salen unos daños estimados muy similares a los que ocurrieron en 1884", señala Silva. En su opinión, el mayor riesgo es haber urbanizado toda la costa desde el Mar Menor hasta Santa Pola, con construcciones mayoritariamente de los años 70 y 80.

Normativa desfasada

A los expertos les preocupan particularmente las edificaciones antiguas construidas antes de las normativas estrictas. "Tenemos un parque de viviendas y edificaciones que es histórico, de modo que el riesgo sísmico puede ser más elevado incluso ahora que hace cien años", señala Méndez Chazarra.

España sigue aplicando como norma obligatoria la NCSE-02, aprobada en 2002, y aún no ha culminado la adaptación al Eurocódigo 8, el estándar europeo. El proyecto llamado a sustituirla, la NCSR-22, permanece sin aprobar y en 2024 el Gobierno suprimió la Comisión Permanente de Normas Sismorresistentes, el órgano de expertos que durante medio siglo se encargó de actualizar la normativa sísmica.

Los expertos coinciden en que los mapas de peligrosidad sísmica no son una buena referencia y se necesitan herramientas más precisas. Miguel Ángel Rodríguez-Pascua, investigador del IGME-CSIC, aboga por actualizar el mapa de fallas activas de manera sistemática. "Que haya zonas en blanco en el mapa actual no implica que no haya fallas activas, sino que no se han estudiado", asegura.

Ciudad por ciudad

En cuanto al riesgo sísmico en las ciudades, aún queda mucho por hacer. El caso más avanzado es Catalunya, con el plan SISMICAT, pero fuera de allí no hay nada. "Nos preocupa que hay mucha construcción en mampostería, sobre todo en el sur de España", recalca Belén Benito. "Es muy vulnerable y todos esos edificios deberían estar siendo rehabilitados o reforzados, y eso no se está haciendo".

"Toda la norma sismorresistente se ha aplicado bastante bien a los cimientos, pero no han tenido en cuenta los elementos externos como cornisas y balcones", incide María Ortuño. "En Lorca, por ejemplo, de haber tenido esto en cuenta habrían muerto tres personas y no nueve".

Patricio Venegas Aravena alerta de que las construcciones en las grandes ciudades costeras jamás han sido puestas a prueba ante un sismo real y aboga por un plan urgente de revisión y refuerzo estructural. "No sabemos cómo pueden responder frente a un terremoto superficial", asegura. "En España hay que tratar de poner refuerzos, vigas diagonales que sean de metal en la infraestructura crítica, como colegios y hospitales".

"Lo que está demostrado es que las medidas de autoprotección son lo que más vidas salva en un terremoto y, hasta ahora, no se ha educado a los niños y a las niñas en los colegios", advierte Rodríguez Pascua. Este es el déficit que pretende paliar el reciente Plan de Formación ante emergencias de Protección Civil aprobado por el Gobierno. "Si tú llegas a todas las escuelas, los niños lo cuentan en sus casas y eso salva vidas", comenta María Ortuño. "Hay que hacer un esfuerzo por divulgar sin alarmar", concluye. "Los ciudadanos tienen derecho a tener esa información".

Por Redacción Tus Noticias Today

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