
Los barcos provocan elevadas e inesperadas emisiones de metano, un gas de efecto invernadero
Se ha observado que la actividad de los barcos provoca un incremento significativo de emisiones de metano en el agua, especialmente en zonas marinas poco profundas como puertos. En estos lugares, los sedimentos carecen de oxígeno y son ricos en materia orgánica, lo que favorece la formación de este gas de efecto invernadero.
A altos niveles de producción de metano, este puede filtrarse o burbujear en el agua. Al pasar un barco, se produce un cambio en la presión del fondo marino, lo que puede liberar burbujas de metano hacia la superficie. La mezcla producida en la estela de los barcos facilita que estas burbujas asciendan rápidamente y escapen a la atmósfera.
Un estudio reciente ha medido concentraciones de metano 20 veces mayores en la ruta de navegación que en zonas cercanas no perturbadas. Esto resalta la importancia de considerar la actividad marítima en la evaluación de las emisiones de gases de efecto invernadero.
