Setenta y seis delegaciones abandonaron sus asientos en la Asamblea General de Naciones Unidas durante la intervención del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Entre los países que secundaron el boicot diplomático, España fue el de mayor peso internacional, mientras que Eslovenia se erigió como el único socio de la Unión Europea que la acompañó.
La protesta simbólica se produjo minutos antes de que Netanyahu tomara la palabra. Los representantes de esos 76 países dejaron la sala en medio de sonoros abucheos contra el mandatario israelí, que respondió con un tono desafiante: "Si hay más cobardes morales que quieran abandonar la sala, por favor, que lo hagan ahora", dijo antes de comenzar su discurso.
Un boicot con mayoría de países africanos y asiáticos
La lista de países que participaron en el boicot, difundida por medios israelíes a partir de funcionarios del país, está encabezada por 28 naciones africanas, entre ellas Argelia, Egipto, Sudáfrica, Senegal, Libia y Nigeria. Le siguen 26 países de Asia, como Arabia Saudita, Indonesia, Irán, Irak, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria y Turquía. También se sumaron 17 países latinoamericanos, entre los que figuran Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Nicaragua, Perú y Venezuela, además de dos naciones de Oceanía: Tonga y Tuvalu.
En el ámbito europeo, solo cinco países se sumaron a la protesta. Además de España y Eslovenia, lo hicieron Bosnia-Herzegovina, Macedonia y San Marino. Medios israelíes habían incluido inicialmente a Irlanda en la lista, pero el Gobierno irlandés lo desmintió mediante un comunicado en el que aseguró que "Irlanda ha estado representada en todas las declaraciones nacionales realizadas durante la Semana de Alto Nivel, incluso cuando estas han sido pronunciadas por representantes de gobiernos con los que discrepamos vehementemente".
El discurso de Netanyahu, que duró unos 40 minutos, estuvo marcado por la negación del genocidio en Gaza, el elogio a la destrucción del programa nuclear iraní y los ataques contra gobiernos europeos, como los de Francia y Reino Unido, por acusar a Israel de perpetuar prácticas coloniales en los territorios palestinos. "Ellos mismos validaron el término; sus colonias abarcaron todo el globo", afirmó.
El boicot, según las imágenes difundidas en redes sociales, fue registrado por miembros de la propia delegación israelí, que anotaron en una libreta los países que abandonaban la sala para elaborar el listado final. La ausencia de España y Eslovenia, únicos socios comunitarios de peso en la protesta, evidencia la división interna en la UE respecto a la posición hacia Israel.
