
España, el país de Europa más afectado por la desertificación
España es el país de Europa más afectado por la desertificación, según un nuevo estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea. El informe revela que el 53% del suelo español ya presenta condiciones de desertificación, la mayor proporción del continente.
La investigación, publicada este lunes, reformula la metodología para medir la degradación del suelo, definida como "el declive de la calidad y la productividad" de la tierra debido a factores humanos y naturales. La desertificación es la degradación total de la tierra en zonas áridas, según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).
Datos clave del estudio
El estudio evalúa la gravedad del fenómeno en toda la Unión Europea: el 12% del suelo europeo (530.000 kilómetros cuadrados) ya está afectado, y en esas áreas viven cerca de 42 millones de personas. Las zonas áridas del continente, que representan el 15% de la superficie de la UE (611.000 kilómetros cuadrados), se concentran en los países del sur.
España supera ampliamente a otros países mediterráneos: Chipre tiene un 45% de suelo afectado y Grecia un 36%. Además, con el cambio de criterios de evaluación, la proporción de suelo español con al menos un síntoma de degradación se ha multiplicado entre dos y tres veces según los cálculos iniciales.
Más del 70% del suelo español presenta síntomas
El suelo español presenta al menos uno de los factores de degradación (como erosión hídrica, contaminación, desequilibrio de nutrientes o pérdida de biodiversidad) en más del 70% de su superficie. Solo Irlanda, Eslovenia, Hungría y Grecia superan ese porcentaje, lo que sitúa a España como el país con el riesgo de desertificación más acusado.
Los expertos alertan de que el problema puede agravarse en las próximas décadas. Según los escenarios climáticos para el periodo 2021-2040, otros 1.004.608 kilómetros cuadrados de la UE presentan un riesgo elevado de desertificación debido al aumento previsto de la aridez, incluso en regiones que actualmente no se consideran tierras áridas.
La nueva metodología, solicitada por el Tribunal de Cuentas Europeo en 2018, permite medir con un marco común el fenómeno en todo el continente. Con ella se evalúan cambios en la cobertura del suelo, se mide la productividad de la tierra y se establece un umbral de aridez específico para cada suelo.
Los autores del estudio subrayan que disponer de una metodología homogénea permitirá orientar mejor las políticas europeas de adaptación al cambio climático, protección de los suelos y lucha contra la pérdida de productividad agrícola, en un contexto de aumento de temperaturas, sequías más frecuentes y mayor presión sobre los recursos hídricos.
Por Redacción Tus Noticias Today
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