Europa avanza hacia la soberanía europea de pagos con el desarrollo de la European Network for Payments (ENP), una infraestructura que busca reducir la dependencia de las redes estadounidenses Visa y Mastercard. El proyecto combina plataformas de pago nacionales como Bizum (España), Bancomat (Italia), Wero, SIBS-MB WAY y Vipps MobilePay, alcanzando unos 130 millones de usuarios en 13 países europeos, lo que representa el 70% de la población.
Un mercado fragmentado que busca unificarse
El objetivo central de la ENP es facilitar que los usuarios puedan utilizar estos sistemas de pago de forma sencilla entre diferentes países, reduciendo la fragmentación actual del mercado europeo. Actualmente, Visa y Mastercard dominan el panorama: en España, los pagos con tarjeta representaron el 65,9% de todas las operaciones distintas al efectivo durante 2025. Mastercard contaba con más de 900 millones de tarjetas en Europa en 2025 y registró 800.000 millones de euros en transacciones, mientras que Visa alcanzó 257.500 millones de euros en transacciones durante el año fiscal 2025 con 4.900 millones de credenciales de pago.
El despliegue de la ENP será progresivo. En una primera fase se centrará en pagos transfronterizos y operaciones presenciales, para después ampliarse al comercio electrónico, pagos online y terminales de punto de venta. Para construir la infraestructura, el proyecto asumirá inicialmente parte de los costes de funcionamiento antes de financiarse mediante sus propias comisiones. Más adelante, se abrirá la participación a más redes y entidades europeas para aumentar su alcance.
Relación con el euro digital
La ENP es un proyecto independiente del euro digital que desarrolla el Banco Central Europeo. Sin embargo, en el futuro ambos sistemas podrían ser complementarios: la ENP funcionaría como una infraestructura europea de pagos basada en redes existentes, mientras que el euro digital sería una nueva forma de dinero del banco central utilizada mediante una cartera digital. Esta estrategia se enmarca en los esfuerzos más amplios de Europa por lograr independencia tecnológica, como se ha visto con legislaciones como la DSA y la DMA.
El proyecto ENP representa un paso significativo hacia la autonomía financiera europea, aunque su éxito dependerá de la adopción gradual y de la capacidad para competir con los gigantes estadounidenses que actualmente dominan el mercado global de pagos.
