Alt-El lobby proisraelí y su influencia en los presidentes de EE. UU.

El lobby proisraelí y su influencia en los presidentes de EE. UU.

El lobby proisraelí y su influencia en los presidentes de EE. UU.

El lobby proisraelí ha influido en los presidentes de Estados Unidos desde Harry Truman, condicionando decisiones clave de política exterior en Oriente Medio. Un análisis histórico revela cómo esta presión ha llevado a los mandatarios a actuar en contra de sus propios asesores y del interés nacional percibido.

En 1948, con la guerra en Palestina, Truman se enfrentó a una encrucijada. Los grupos de presión sionistas y sus asesores políticos le instaban a apoyar la creación de un Estado judío, mientras que sus principales responsables de política exterior, liderados por el secretario de Estado George Marshall, recomendaban lo contrario. Marshall advirtió que reconocer a Israel sería un "dodge transparente para ganar unos votos" y que dañaría la dignidad de la presidencia. A pesar de su acuerdo inicial con Marshall, Truman cedió a la presión y ordenó el reconocimiento de Israel dos días después.

La influencia del lobby no ha hecho más que crecer desde entonces. El texto documenta cómo presidentes como Gerald Ford, Jimmy Carter, George H. W. Bush, Barack Obama y Joe Biden han sucumbido a las demandas de Israel y sus defensores, a menudo en contra de sus propias convicciones y de las recomendaciones de sus equipos.

La presión sobre Ford y Carter

En 1975, Gerald Ford lanzó una "revaluación" de la política estadounidense en Oriente Medio, pero una carta de Aipac firmada por 76 senadores lo obligó a dar marcha atrás. Ford, furioso, se sintió intimidado y rechazó las recomendaciones de su comité de expertos. Jimmy Carter, que ganó con el 71% del voto judío, intentó impulsar una paz integral, pero fue chantajeado por el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Moshe Dayan, quien amenazó con movilizar a los judíos estadounidenses en su contra.

De Obama a Biden

Barack Obama, que entró en la Casa Blanca con un profundo conocimiento del conflicto, también retrocedió ante la presión del lobby. Su intento de congelar los asentamientos israelíes fue abandonado tras una tormenta de críticas. Joe Biden, por su parte, suprimió las recomendaciones de sus asesores para detener la ofensiva israelí en Gaza, temiendo el castigo político que sufrió Obama.

Trump y la guerra contra Irán

La decisión de Donald Trump de ir a la guerra contra Irán este año llegó después de una campaña sostenida de Israel para que EE. UU. se uniera a la operación. Esta decisión desafió a varios de sus principales asesores y al 45% de los republicanos que tienen una opinión desfavorable de Israel. El análisis sugiere que este comportamiento es la regla, no la excepción, en la historia presidencial estadounidense.

El texto concluye que, a menos que otros grupos puedan actuar libremente sin temor a acusaciones de antisemitismo, la política de EE. UU. en Oriente Medio seguirá distorsionada. Los autores instan a los estadounidenses a unirse para evitar que cualquier potencia extranjera ejerza una influencia tan desmesurada sobre la política y el debate público.

Por Redacción Tus Noticias Today

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