Alt-Colapso de la AMOC: qué es y cómo afectaría a Europa

Colapso de la AMOC: qué es y cómo afectaría a Europa

Colapso de la AMOC: qué es y cómo afectaría a Europa

La circulación del Atlántico Norte (AMOC) se encuentra en su estado más débil de los últimos 1200 años, con un debilitamiento del 15% desde la década de 1970. Un posible colapso tendría graves consecuencias para Europa, con descensos de temperatura de hasta 10 grados en algunas zonas. Los científicos no se ponen de acuerdo sobre cuándo podría ocurrir, aunque la mayoría lo sitúa más allá de este siglo.

La AMOC es un sistema de corrientes oceánicas que transporta calor desde los trópicos hacia el Atlántico Norte. Este flujo es esencial para el clima de Europa occidental, que disfruta de temperaturas entre cinco y diez grados superiores a las que le corresponderían por su latitud. Sin embargo, el calentamiento global está añadiendo agua dulce a las zonas de hundimiento, lo que reduce la densidad del agua y dificulta la circulación.

El estado actual de la AMOC

Desde el fin de la última glaciación, la AMOC se encuentra en su modo cálido, pero los registros muestran un debilitamiento progresivo. El descenso se aceleró en el siglo XX, con un mínimo entre 1975 y 1995. Aunque hubo una leve recuperación a principios de los 2000, parece que se ha vuelto a debilitar en la última década.

Los científicos observan tres señales de este debilitamiento: el enfriamiento de la región subpolar de giro, el calentamiento de la costa este de Estados Unidos y Canadá, y el calentamiento del Atlántico Sur. Estos fenómenos son consistentes con una AMOC más débil, aunque algunos estudios sugieren que parte de la variabilidad podría ser natural.

Consecuencias de un colapso

Si la AMOC colapsara, el enfriamiento sería especialmente severo en el noroeste de Europa. Escandinavia podría experimentar descensos de hasta tres grados por década, y Londres vería reducida su temperatura media en unos diez grados. En la península ibérica, el descenso sería de dos a cuatro grados, más acusado en el norte y oeste.

El colapso también alteraría los patrones de precipitación a nivel global. Las lluvias disminuirían drásticamente en el Caribe, mientras que aumentarían en Indonesia y el noreste de Brasil. El monzón se debilitaría en India, China y el sureste asiático, y Europa se volvería más fría, seca y tempestuosa.

Además, el nivel del mar subiría hasta un metro en el Atlántico Norte, con aumentos de hasta tres metros en Escandinavia, Groenlandia e Islandia. En el Mediterráneo, el ascenso sería de 10 a 30 centímetros.

¿Cuándo podría ocurrir?

La pregunta no es si la AMOC colapsará, sino cuándo. La mayoría de los estudios, incluido el Sexto Informe del IPCC, indican que la probabilidad de que ocurra en este siglo es muy baja. Sin embargo, algunos investigadores señalan que ya se han iniciado las realimentaciones que podrían llevar al colapso.

El proceso, en cualquier caso, no sería inmediato: se desarrollaría en un periodo de uno a tres siglos. Y no sería permanente: tras varios siglos, la circulación podría restablecerse, aunque con un calor adicional que se liberaría a la atmósfera.

La información disponible es limitada en cuanto a fechas concretas, pero los modelos coinciden en la gravedad de las consecuencias si el colapso se materializa.

Por Redacción Tus Noticias Today

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