
El coche eléctrico revoluciona los talleres: 54% menos costes de mantenimiento
Los coches eléctricos están transformando uno de los pilares del negocio del automóvil. La explicación a este fenómeno está en su simplicidad mecánica. A diferencia de los vehículos convencionales, los coches eléctricos no requieren cambios de aceite, filtros de combustible ni bujías.
Además, carecen de cajas de cambios, escapes y embragues, lo que resulta en una reducción significativa de costes de mantenimiento. Esta simplificación en el diseño mecánico se traduce en un menor número de piezas que pueden fallar o desgastarse con el tiempo.
Otro aspecto relevante es el sistema de frenado, que también presenta ventajas. Gracias a la frenada regenerativa, los coches eléctricos sufren menos desgaste en sus componentes de frenado. Esto alarga notablemente la vida útil de los discos y pastillas de freno.
Las implicaciones de estos cambios no solo benefician a los propietarios de los vehículos, sino que también tienen un impacto positivo en los talleres. La reducción de los servicios de mantenimiento requeridos se traduce en un 54% menos de costes en comparación con los vehículos tradicionales.
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