El PP de Gipuzkoa ha oficializado el nombramiento de Borja Corominas como nuevo presidente territorial, en sustitución de la parlamentaria Muriel Larrea. La decisión supone un giro estratégico hacia los postulados de la extrema derecha, con el objetivo de frenar la fuga de votos hacia Vox y hacer frente al endurecimiento del PNV de Jon Insausti en materia de seguridad y migración.
Corominas, hasta ahora portavoz del PP en el Ayuntamiento de Donostia, se ha caracterizado por una oposición agresiva y confrontativa durante sus años en el consistorio. Su estilo, marcado por descalificaciones personales y un discurso punitivista, le ha valido una notable presencia mediática y una creciente polarización.
Trayectoria y polémicas
Nacido en Barcelona en 1978, Corominas es licenciado en ADE y posgraduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Barcelona. Completó su formación con un máster en Diplomacia en la Universidad de Leiden y una estancia en la División de Diplomacia Pública de la OTAN en Bruselas. Su carrera institucional comenzó en Madrid, donde fue director general de Asuntos Europeos y Cooperación entre 2011 y 2015, bajo los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González.
En 2019 llegó a Donostia de la mano de Borja Sémper, quien lo reclutó como su delfín político. Sin embargo, pronto abandonó el perfil moderado de su mentor para abrazar un discurso mucho más duro. Como portavoz popular, convirtió los plenos municipales en escenarios de constante crispación, con especial ensañamiento contra el anterior alcalde del PNV, Eneko Goia.
Uno de sus episodios más controvertidos fue su campaña contra las cenas solidarias autogestionadas en el barrio de Egia. Corominas equiparó estas iniciativas de ayuda a personas sin recursos con focos de delincuencia organizada, una postura que finalmente influyó en la decisión del Ayuntamiento de Donostia de clausurar por la vía policial el reparto de alimentos. También aplaudió la medida del consistorio de dar a conocer el origen de los delincuentes, una polémica decisión adoptada por Insausti que no fue secundada por otras alcaldías del PNV como la de Bilbao.
El nuevo líder territorial ha sido vinculado por colectivos antirracistas y vecinales con plataformas abiertamente reaccionarias, como el canal digital Lo que no te cuentan de Donosti, conocido por difundir bulos sobre menores migrantes no acompañados y promover patrullas ciudadanas. Corominas no ha dudado en participar en convocatorias impulsadas por este entorno, junto a otros concejales populares.
Cálculo electoral
El ascenso de Corominas responde a un cálculo electoral de supervivencia. En un territorio donde el PP tiene una presencia limitada, la dirección provincial ha optado por radicalizar su retórica para competir con Vox, que aunque tiene pocas posibilidades de obtener representación en las Juntas Generales, podría arañar algún escaño en plazas fronterizas como Irun. En un sistema electoral ajustado, cualquier fuga de votos hacia la ultraderecha podría costar al PP concejales y junteros clave.
Con este movimiento, el PP guipuzcoano apuesta por disputar cada voto en el terreno de la xenofobia, consolidando un perfil que ya ha generado rechazo entre amplios sectores sociales. La designación de Corominas supone un paso más en la estrategia de Feijóo de situar a figuras polarizadoras al frente de las organizaciones territoriales, en un intento por no quedar desdibujado en el mapa político vasco.
El nuevo presidente territorial tendrá que gestionar ahora la oposición en un contexto marcado por el giro securitario del PNV y la presión de Vox, mientras su partido intenta mantener su espacio en un territorio donde la fragmentación del voto conservador amenaza con relegarlo a un papel secundario.
