Bernie Sanders admite genocidio en Gaza pero culpa a Hamás

El senador estadounidense Bernie Sanders reconoció que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, pero lo hizo en un artículo de opinión que comienza sugiriendo que Hamás inició el conflicto. Esta estructura, según el abogado palestino Ahmad Ibsais, no solo culpa a las víctimas, sino que ignora ocho décadas de saqueo y limpieza étnica.

La declaración de Sanders, publicada en su sitio web del Senado, llega casi dos años después de que comenzaran las atrocidades en Gaza. Aunque reconoce que "la intención es clara" y que "la conclusión es ineludible: Israel está cometiendo genocidio en Gaza", su enfoque inicial genera rechazo entre quienes consideran que el derecho internacional no admite excepciones.

Un reconocimiento tardío y problemático

Para Ibsais, este reconocimiento se suma a otros recientes, como los de la ONU y la Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio, que también llegaron demasiado tarde. Pero el problema central, sostiene, es el marco en el que se presenta: al comenzar con "Hamás lo inició", Sanders sugiere que la resistencia palestina justifica el genocidio, lo que contradice la Convención sobre el Genocidio de 1948.

Esa convención define el genocidio como actos cometidos con la intención de destruir a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. No incluye cláusulas que eximan a un Estado si la otra parte inició el conflicto. Según Ibsais, el derecho internacional no contempla un "genocidio proporcional" ni justifica la destrucción de un pueblo por su resistencia.

El texto también cuestiona el argumento de Sanders sobre el "derecho a defenderse" de Israel. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminó en 2004 que el artículo 51 de la Carta de la ONU, que permite la autodefensa, no se aplica a Israel en relación con los palestinos porque los ocupa. Israel controla las fronteras, el espacio aéreo y las aguas territoriales de Gaza desde 1967.

Además, la resolución 37/43 de la Asamblea General de la ONU afirma "la legitimidad de la lucha por la independencia, la integridad territorial, la unidad nacional y la liberación de la dominación extranjera y la ocupación extranjera por todos los medios disponibles, incluida la lucha armada". Esto no justifica atacar a civiles, pero tampoco permite usar la resistencia como excusa para el genocidio.

Ibsais argumenta que al anteponer "Pero Hamás", Sanders no solo culpa a las víctimas, sino que niega a los palestinos los derechos que el derecho internacional les otorga. Esta lógica, advierte, justificaría retroactivamente genocidios coloniales como el de los herero y nama en Namibia o el de los pueblos indígenas en América.

El artículo concluye que el genocidio actual no comenzó el 7 de octubre de 2023, sino que es la escalada más extrema de un proyecto iniciado a finales del siglo XIX. La Nakba de 1948 expulsó a 750.000 palestinos, destruyó más de 500 aldeas y mató a más de 15.000 personas entre 1947 y 1949. Durante las siete décadas siguientes, los gobiernos israelíes nunca dejaron de planificar la limpieza étnica.

Para Ibsais, el genocidio es el "crimen de los crímenes" porque establece que hay líneas que nunca deben cruzarse. Al decir "pero ellos empezaron", se crea una jerarquía donde unas vidas valen más que otras. La historia juzgará si se pudo ver el genocidio sin asteriscos ni excepciones.