Barcelona clama por la vivienda: entre 20.000 y 120.000 manifestantes

La capital catalana ha vivido este lunes una de las mayores movilizaciones por el derecho a la vivienda de los últimos años. Convocada por el Sindicat de Llogaters y otros colectivos, la protesta ha reunido a decenas de miles de personas bajo el lema de una vivienda digna. La jornada ha terminado con momentos de tensión y cargas policiales por parte de los Mossos d'Esquadra.

Cifras dispares y contexto político

La magnitud de la manifestación ha quedado reflejada en las dispares cifras ofrecidas. Mientras los organizadores elevan la participación a 120.000 personas, la Guardia Urbana la reduce a 20.000. La convocatoria inicial había sido cancelada debido a las lluvias torrenciales que azotaron Catalunya en días previos, pero finalmente se ha llevado a cabo con una masiva respuesta ciudadana.

El trasfondo político ha estado muy presente. La movilización se produce después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. Los sindicatos de vivienda miran ya hacia una posible huelga general, que según ha trascendido a lo largo de la tarde, contaría con el apoyo de UGT y CCOO.

Voces críticas con la clase política

Durante la protesta, los portavoces de las organizaciones convocantes han lanzado duros mensajes contra la clase política. Gisela Bermúdez, portavoz del Sindicat d'Habitatge Socialista de Catalunya, ha afirmado: "De Santiago Abascal a Yolanda Díaz ahora mismo no hay ningún partido político que realmente quiera acabar con la crisis de la vivienda". Bermúdez ha añadido que "no es por incompetencia; es porque ahora mismo no hay ningún partido político que quiera romper con el negocio de la vivienda y ponerse del lado de la clase trabajadora".

Por su parte, Marta Espriu, portavoz de la Confederación Sindical de Vivienda de Cataluña, ha exigido al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que "tome medidas de inmediato, porque tiene competencias para poder legislar, por ejemplo con los 25.000 pisos vacíos que están en manos de grandes tenedores". Espriu ha subrayado que "la clase trabajadora no nos alimentamos de migajas, estamos preparadas para caminar hacia la huelga general".

Incidentes al final de la marcha

La concentración, que transcurrió de forma pacífica durante la mayor parte del recorrido, cambió su itinerario a última hora. Sobre las 21.45 horas se produjeron las primeras cargas por parte de los Mossos d'Esquadra, mientras los asistentes gritaban "Vergonya" (vergüenza) a los cuerpos policiales. El dispositivo policial desplegado fue muy numeroso y controló en todo momento el desarrollo de la protesta.

La manifestación por la vivienda en Barcelona se convierte así en un termómetro del malestar social ante la crisis habitacional y anticipa un otoño caliente en el ámbito político y sindical.