
Bacteriófagos: la cura contra superbacterias que resucita con IA
La fagoterapia, el uso de virus bacteriófagos para combatir infecciones bacterianas, vuelve a estar en el centro de la investigación médica como una alternativa ante el creciente problema de las bacterias multirresistentes. Un caso ocurrido en un quirófano de Madrid y otro en California muestran su potencial, mientras la inteligencia artificial acelera el diseño de nuevos fagos.
En septiembre de 2024, en un quirófano de Madrid, una mujer de 32 años con una pierna amputada por debajo de la rodilla y un implante biónico infectado durante año y medio por una bacteria resistente a todos los antibióticos probados, recibió un tratamiento inusual. El cirujano, tras limpiar la herida, inyectó un virus en el interior con el consentimiento informado de la paciente. La esperanza era que esos virus, que habían viajado 600 km desde un congelador, se comieran las bacterias.
El caso que lo cambió todo
Ocho años antes, en noviembre de 2015, Tom Patterson, un psiquiatra de 69 años, enfermó gravemente durante un crucero por el Nilo. Lo que parecía una intoxicación resultó ser una infección por Acinetobacter baumannii multirresistente, una bacteria con más de 40 genes de resistencia a antibióticos. Tras ser repatriado a San Diego, su esposa, Steffanie Strathdee, epidemióloga, buscó desesperadamente una solución. Encontró un tratamiento de 1917 y contactó con dos equipos que le proporcionaron bacteriófagos. La FDA autorizó el uso compasivo y, tras la inyección intravenosa, Tom despertó del coma tres días después.
Los bacteriófagos son virus que infectan y destruyen bacterias específicas. Son la entidad biológica más abundante del planeta y llevan 3.000 millones de años especializándose en ello. Sin embargo, su uso en Occidente se abandonó en la década de 1940 con la llegada de la penicilina, un antibiótico de amplio espectro más fácil de producir y aplicar.
El refugio en Georgia
Solo un lugar mantuvo viva la tradición: el Instituto Eliava de Tiflis, en Georgia, fundado en 1923 por Giorgi Eliava, un médico que había aprendido de Félix d’Hérelle, el descubridor de los fagos. El instituto sobrevivió a la represión soviética (Eliava fue ejecutado en 1937) y hoy conserva una colección de unos 6.000 fagos.
La inteligencia artificial como acelerador
El 6 de agosto de este año, la revista Science publicó un trabajo de Stanford y el Arc Institute que utiliza inteligencia artificial para diseñar genomas de virus completos desde cero. Los modelos Evo 1 y Evo 2, entrenados con más de 15.000 genomas virales, generaron 700.000 candidatos, de los cuales 285 fueron sintetizados y 16 resultaron funcionales. Estos virus artificiales, basados en el bacteriófago ΦX174, fueron capaces de infectar y destruir E. coli, incluso cepas resistentes al virus original.
Desafíos pendientes
A pesar de los avances, la fagoterapia aún no está aprobada en Estados Unidos ni en Europa occidental; solo se usa en casos de uso compasivo. El trabajo de Science es preclínico, sin ensayos en animales ni humanos. Además, el sistema inmunitario puede generar anticuerpos contra los fagos, y la liberación de endotoxinas al destruir bacterias puede causar complicaciones. Expertos en bioseguridad de Johns Hopkins piden precaución para evitar el mal uso de esta tecnología.
La historia de los bacteriófagos es un recordatorio de que a veces la cura que desechamos puede volver con más fuerza, ahora impulsada por la inteligencia artificial. Queda por ver si esta vez logra quedarse para siempre.
Por Redacción Tus Noticias Today
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