
Ayuso y la compra de áticos: la Comunidad de Madrid, ¿inmobiliaria en la sombra?
La Comunidad de Madrid ha adquirido un ático de lujo en Chamberí a Astrid Gil Casares, una operación que ha desatado una nueva polémica sobre la actividad inmobiliaria del Gobierno regional. Con esta compra, ya son tres los inmuebles adquiridos por la Comunidad en circunstancias cuestionadas, lo que ha llevado a preguntarse si la administración se ha convertido en una inmobiliaria en la sombra.
El ático, de 485 metros cuadrados con 200 de terraza, fue comprado el 14 de abril por una cantidad que no se ha revelado, aunque se estima entre 4,5 y 6 millones de euros. El Gobierno regional justificó inicialmente la compra como una oficina temporal para la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, mientras se realizan obras en la sede de la presidencia.
Sin embargo, tras la publicación de la noticia, el equipo de Ayuso matizó que no era seguro que el ático se destinara a oficina y que la decisión se tomaría en octubre o noviembre. La propia Ayuso compareció indignada y negó los hechos, achacando la información a una "campaña de desprestigio" y asegurando que el inmueble se usaría para "temporalmente reuniones" y recepciones oficiales.
Un día después, la Comunidad de Madrid anunció que venderá el ático de lujo, alegando que lo hace para "ayudar a la reconstrucción" por los incendios en la Sierra Oeste. Esta decisión llegó después de las críticas generadas por la compra, y el Ejecutivo regional presentó la venta como un acto de solidaridad.
La polémica no terminó ahí. El Plural reveló que Ayuso y su pareja, Alberto González Amador, pusieron a la venta su vivienda actual en Chamberí por 1.790.000 euros, justo después de que el Gobierno comprara el ático de la calle General Martínez Campos. La inmobiliaria encargada de la venta es Gilmar, vinculada al hijo de Jesús Gil.
Este ático está situado enfrente de otro que Ayuso tiene en nuda propiedad, donado por sus padres cuando su empresa no podía afrontar una deuda con Avalmadrid. Además, en el mismo barrio se encuentran los pisos de González Amador, salpicados por la polémica de sus delitos fiscales. También se ha conocido que Ayuso intentó comprar otro ático de lujo en el distrito, gestión que encargó a un asesor de Presidencia pero que no llegó a realizarse.
Con la compra a Astrid Gil Casares, la Comunidad de Madrid ya ha adquirido tres inmuebles en circunstancias similares. Antes ya había comprado otros dos pisos donde estaban prohibidas las oficinas, y es propietaria de al menos cinco inmuebles en la Gran Vía. Estas operaciones han llevado a cuestionar si la administración regional se dedica a la especulación inmobiliaria o si se trata de chanchullos puntuales.
Mientras tanto, la crisis migratoria en Ceuta ha acaparado la atención mediática, con un balance provisional de 67 muertos, lo que ha desviado el foco de la polémica inmobiliaria. La suerte de Ayuso, por ahora, es que este asunto ha monopolizado los titulares.
La viñeta de JRMora, publicada en CTXT, refleja esta situación con ironía, mostrando la "pasión" de la presidenta por los áticos y su deseo de no vivir a la misma altura social que la plebe. La pieza critica la hipocresía del Gobierno regional y la impunidad de sus acciones, en contraste con el trato que reciben otros ciudadanos por delitos menores.
En definitiva, la compra del ático de lujo ha destapado una serie de operaciones inmobiliarias que plantean serias dudas sobre la gestión de la Comunidad de Madrid y la ética de sus dirigentes. La venta anunciada no parece haber calmado las críticas, y la oposición sigue exigiendo explicaciones sobre el uso de fondos públicos en estas adquisiciones.
Por Redacción Tus Noticias Today
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