El Archivo Histórico Provincial de León ha puesto a disposición de los investigadores el fondo documental de Carlos Arias Navarro, presidente del Gobierno entre 1973 y 1976. Se trata del primer legado de un jefe del Ejecutivo español que ingresa en un archivo público, con más de mil unidades documentales que recorren desde la Guerra Civil hasta la Transición.
Un fondo atrapado durante años
Cuando Arias Navarro falleció en Madrid el 27 de noviembre de 1989 sin descendencia, sus papeles quedaron en manos de su viuda, María de la Luz del Valle Menéndez. Tras el fallecimiento de esta, su hermano Antonio trasladó el material desde la casa familiar en el barrio de La Florida a las oficinas de la Hullera Vasco-Leonesa en la calle José Abascal. Allí permaneció bajo el cuidado del archivero José Andrés González Pedraza y fue consultado por el historiador Javier Tusell para su obra Tiempo de incertidumbre (2003).
Sin embargo, la empresa y su fundación entraron en concurso de acreedores y el conjunto documental quedó bloqueado en un limbo judicial durante casi una década. Solo gracias a la intervención del historiador Javier Rodríguez, la directora del archivo leonés Eva Merino y la donación de Lorenzo Alonso Nistal, administrador de Ibecon, el fondo pudo ingresar en la institución pública. La presentación oficial tuvo lugar el 8 de junio de 2026 en la sede de Puerta Castillo.
De la represión a la presidencia
El archivo refleja la trayectoria de Arias Navarro desde sus inicios en el Ministerio de Justicia durante la dictadura de Primo de Rivera. Su papel como fiscal en los consejos de guerra de Málaga durante la Guerra Civil le valió el apodo de "el carnicerito de Málaga". En 1944 fue nombrado gobernador civil de León, y el fondo conserva solicitudes sobre circulación de alimentos, vales de gasolina o importación de vehículos, además de correspondencia con el ministro de la Gobernación Blas Pérez González sobre la actividad guerrillera y la creación del somatén armado.
Tras dirigir los gobiernos civiles de Tenerife y Navarra, en 1957 asumió la Dirección General de Seguridad, desde donde impulsó la modernización del aparato policial y la Ley de Orden Público de 1959. Los documentos incluyen materiales sobre su viaje a Estados Unidos para la Asamblea General de la Interpol y folletos como "Acción judeo-masónica en el Concilio", de 1964.
Los años decisivos
El material más relevante corresponde a su etapa como ministro de la Gobernación y su llegada a la presidencia tras el asesinato de Luis Carrero Blanco por ETA. El archivo conserva el programa de honores fúnebres al almirante, folletos clandestinos como "¿Adónde nos quieren llevar?" y un informe reservado del ministro continuista Cruz Martínez Esteruelas. También puede arrojar luz sobre el caso de Salvador Puig Antich, ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974 pese a las peticiones de clemencia del papa Pablo VI y de varios gobiernos.
Entre la documentación internacional figuran cartas de Henry Kissinger, Gerald Ford y Harold Wilson, así como despachos a Helmut Schmidt sobre la "defectuosa información" contra España. Destacan los borradores del discurso del 20 de noviembre de 1975 en que Arias anunció entre lágrimas la muerte de Franco, y las transcripciones de escuchas telefónicas a Raúl Morodo, Jaime Miralles y José María Martín Patino sobre la homilía del cardenal Tarancón ante Juan Carlos I.
El fondo se completa con más de cinco mil fotografías, veinticinco películas, documentos patrimoniales del matrimonio —acciones, cuentas bancarias, propiedades, una avioneta Piper y una embarcación— y correspondencia sobre el caso Añoveros. La descripción analítica ya está disponible en línea y la digitalización avanza para permitir la consulta a distancia. Sin una ley que obligue a transferir los archivos de los cargos públicos, estos legados seguirán dependiendo de la voluntad de sus poseedores.
