El Ayuntamiento de Madrid ha remitido un escrito a la Delegación del Gobierno en el que aporta nueve fotografías como supuesta evidencia de la violencia ejercida por los participantes en la acampada de la Puerta del Sol. Entre las imágenes destaca una que muestra un cuchillo de cocina junto a rebanadas de pan y un bote de hummus, un objeto que, según el consistorio, probaría la peligrosidad de los manifestantes. Esta estrategia contrasta radicalmente con la respuesta que el alcalde José Luis Martínez-Almeida dio en noviembre de 2023 a los disturbios protagonizados por grupos ultras frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz.
Una reacción opuesta ante hechos similares
Mientras que ahora el Ayuntamiento intenta desalojar y criminalizar una concentración pacífica en Sol, hace tres años, cuando miles de personas se congregaban ante Ferraz y grupos organizados de extrema derecha sembraron el caos, Almeida optó por quitar hierro al asunto. En aquella ocasión, una treintena de agentes resultaron heridos en una sola noche, pero el alcalde declaró: "Lo que ayer hubo es una gran mayoría de manifestantes que actuaron de manera pacífica y una minoría que actuó de manera muy violenta". No hubo petición de desalojo y el regidor condenó la violencia, pero subrayó que la mayoría de los asistentes eran pacíficos y redujo los destrozos a unos contenedores.
En la Puerta del Sol, donde no se han registrado incidentes violentos, el Ayuntamiento considera que todos los acampados son violentos o violentos en potencia. Entre las supuestas pruebas, el consistorio menciona una pintada en el Oso y el Madroño y que al oso le han puesto un chaleco. Además, el escrito municipal expresa preocupación porque los ciudadanos no puedan atravesar la plaza y tengan que bordearla obligatoriamente.
El trato a los comerciantes
La doble vara de medir también se extiende al impacto sobre los negocios. En 2023, Almeida restó importancia a las molestias que las protestas causaban a los comerciantes de Ferraz: "Es obvio que se están produciendo molestias a los comercios y a los restaurantes. Esto no pasa únicamente en Ferraz, pasa cada vez que se ejercita un derecho constitucional a la manifestación o a la reunión". Sin embargo, ahora los comerciantes de Sol, donde predominan las multinacionales, cuentan con todo el apoyo del alcalde, que ha puesto el foco en las dificultades de tránsito peatonal.
El Ayuntamiento de Madrid mantiene su intención de desalojar la acampada y ha judicializado el conflicto, mientras la oposición critica la utilización partidista de las fuerzas de seguridad y la falta de coherencia en el trato a las protestas ciudadanas.
