Más de doscientos jóvenes han convertido la plaza del Ayuntamiento de València en un campamento improvisado con un centenar de tiendas de campaña. La acampada, que sigue el modelo de la Puerta del Sol de Madrid, se prepara para una protesta indefinida y ha establecido comisiones de seguridad, comida, suministros y comunicación. Los participantes insisten en el carácter pacífico y apolítico del movimiento.
Organización y medidas de convivencia
La asamblea del mediodía aprobó por mayoría vetar el consumo de alcohol en el campamento. "Estamos todos en lucha. Tenemos que estar centrados para seguir siendo revolucionarios. Creemos que no es lugar para beber", explicó una de las organizadoras. También se han designado zonas para fumadores, un área de silencio y un punto violeta para atender posibles incidentes.
Los acampados han elaborado un mapa con los puntos esenciales, como el reparto de comida, y han habilitado una zona de teletrabajo. Para garantizar la electricidad, han conseguido paneles solares portátiles con los que cargar móviles y ordenadores. Además, han organizado una recaudación para sufragar recursos.
Perfiles y demandas
La concentración reúne a personas de entre 18 y 35 años, en su mayoría estudiantes, pero también profesionales como enfermeros, fotógrafos o graduados en Astrofísica. Diana, una joven enfermera valenciana, fue de las primeras en acampar: "Yo me quedo para ver si cambian las cosas. Es una acampada indefinida para lograr objetivos, como los contratos indefinidos, el recorte de precios de vivienda y la expropiación a grandes propietarios".
María, otra joven que se sumó el sábado, aseguró que lo hizo "por la rabia de que no salieran los decretos de la vivienda". Nehuen, estudiante de 18 años, incidió en que entre los acampados "hay gente de todas las ideas" y que lo importante es que "todos estamos unidos por el problema de la vivienda".
Giacomo, trabajador autónomo de origen italiano, lleva dos años en Valencia y denuncia que paga 600 euros por una habitación con baño en el barrio del Carmen. "Todos los bajos se están transformando en pisos turísticos", apuntó. Raúl, jardinero de 29 años, lamenta que cada año tiene que mudarse por la subida de los alquileres: "Me gasto un tercio de lo que gano en pagar una habitación".
Los participantes rechazan ser comparados con el 15M y aclaran que no tienen detrás ninguna formación política. Elena, de 27 años, advirtió que la idea es que esto desemboque en una huelga general porque "los políticos no nos hacen caso".
La acampada continúa en la plaza del Ayuntamiento mientras los organizadores trabajan para mantener el orden y la limpieza. Los jóvenes advierten de que la protesta va para largo y que no piensan desmontar el campamento hasta conseguir avances concretos en materia de vivienda.
