
Rafael Fontán, estudioso del olivo: "Si plantas un hueso de aceituna no saldrá un olivo. Saldrá un acebuche. La semilla vuelve al origen, al abuelo, la planta silvestre ancestral"
Rafael Fontán, de 73 años y oriundo de Quintamnar de la Orden, ha publicado el libro 'La almazara de Catón. Olivos y aceites en Grecia y Roma'. Este trabajo da cuenta de la historia del olivo y su influencia en la cultura antigua.
Fontán, que actualmente reside en Cáceres, destaca la llegada del olivo a la península ibérica, que, según explica, ocurrió "gracias a los fenicios". Estos comerciantes llevaron el cultivo a diversas regiones, incluyendo Egipto, Jonia, Creta, el Egeo y el norte de África, creando rutas comerciales que facilitaron el intercambio de variedades de plantas.
En sus reflexiones, Fontán menciona un aspecto curioso del cultivo del olivo: "si plantas un hueso de aceituna, no saldrá un olivo. Saldrá un acebuche". Esta declaración pone de relieve cómo la semilla regresa al origen, a la planta silvestre ancestral que es el acebuche, lo que resalta la conexión entre la agricultura moderna y sus raíces históricas.
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