
Santiago Segura blanquea a la ultraderecha fascistoide
Santiago Segura ha llevado a cabo una presentación de su figura como una representación de "concordia" en la sociedad española, expresando estar "harta" de la polarización entre "fachas y rojos". Sin embargo, esta retórica de equidistancia plantea serias inquietudes respecto a su postura política y la forma en que se relaciona con la ultraderecha.
Su discurso parece situar a la ultraderecha, heredera del franquismo, en un plano similar a la izquierda democrática. Esta alineación puede interpretarse como un blanqueo de la ultraderecha misma, dado que minimiza las diferencias ideológicas entre ambos sectores. Este fenómeno se observa más claramente cuando se considera el contexto en que Segura acepta conducir una gala donde se exaltan figuras de la ultraderecha digital.
Este comportamiento sugiere una forma de complicidad con esos sectores, a pesar de que Segura no emita directamente los insultos que podrían asociarse a tales figuras. Su papel como conductor de eventos y su retórica contribuyen a normalizar una ideología que podría ser considerada extremista.
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