
El dominio absoluto de China sobre las tierras raras es el resultado de una estrategia que no tiene nadie más. Ni siquiera EE.UU..
China ha utilizado su control sobre las tierras raras para defender sus intereses en plena confrontación con EE.UU., Europa y sus aliados. Este dominio se debe a que produce el 70% de las tierras raras, controla el 90% de la industria del procesado y refina el 99% de las tierras raras pesadas del planeta.
Las instituciones de enseñanza han jugado un papel indiscutiblemente protagonista en esta situación. China cuenta con 39 programas universitarios de química especializados en tierras raras, mientras que EE.UU. actualmente no ofrece ni uno. Esta diferencia en la educación y la formación en el sector de las tierras raras contribuye al fortalecimiento del dominio chino en el mercado global.
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