Alt-"¿Debo alegrarme de la muerte de mi madre?"

"¿Debo alegrarme de la muerte de mi madre?"

¿Debo alegrarme de la muerte de mi madre?

Reflexionar sobre la muerte de una madre es un proceso doloroso y complejo. En este contexto, se plantea una pregunta difícil sobre el alivio y el profundo sufrimiento que puede conllevar una larga enfermedad. Mi madre, Mari Tere Herrarte, falleció el pasado 3 de mayo tras una batalla de 26 años con el Alzheimer.

El diagnóstico llegó cuando yo era aún joven y, aunque al principio entendí la enfermedad, no fue hasta años después que comprendí la magnitud de su impacto. Durante casi 20 años, mi madre no pudo hablar y, tras 12 años, dejó de mirar, siendo su conexión con el mundo aún más limitada. Su condición fue deteriorándose, y aunque fue un camino difícil, su cuidado fue una tarea que asumió principalmente mi hermana.

De esos 26 años de enfermedad, unos 16 los pasó en casa, recibiendo atención y amor familiar. A lo largo de esta historia, la pregunta de la muerte tiene múltiples facetas. ¿Es malo sentir alivio por el fin del sufrimiento? ¿Es correcto alegrarse cuando el ser querido ya no siente dolor?

Finalmente, mi madre pasó sus últimos 10 años en una residencia de mayores en Beasain, donde recibió cuidados especializados. Ahí, ella tuvo la atención que necesitaba en sus momentos más críticos, aunque el impacto emocional nunca se puede minimizar. La información disponible en el título y la descripción es limitada.