El 5 de octubre de 1968, el VII Congreso de Euskaltzaindia concluyó en Arantzazu con la aprobación del euskara batua, el estándar unificado del euskera. La reunión, que había comenzado el día 3, supuso la culminación de un proceso impulsado desde 1964 por Koldo Mitxelena, quien presentó un informe sobre la normalización de la lengua. El objetivo era establecer un idioma común que todos los euskaldunes pudieran entender por encima de los dialectos, utilizando como base los dialectos centrales.
Decisiones prácticas para unificar la lengua
Durante el congreso se adoptaron varias medidas concretas para la unificación. Entre ellas, se acordó emplear rr en lugar de ŕ; descartar sh, ch y ś para usar x; y sustituir tch y ch por tx. La discusión sobre la letra h quedó para más adelante.
El contexto político fue tenso: Gipuzkoa se encontraba en estado de excepción tras el asesinato del torturador Melitón Manzanas a manos de ETA, y esa atmósfera se dejó sentir en el congreso.
La aprobación del euskara batua marcó un hito en la historia del euskera, al dotar a la comunidad vascohablante de una herramienta común para la enseñanza, la administración y los medios de comunicación. El proceso de normalización continuó en años posteriores, pero el paso dado en Arantzazu sentó las bases del euskera estándar que se utiliza hoy en día.
